Reseñas perdidas

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Cuando Crónicas en ferrocarril, mi viejo blog desapareció (o más bien fue eliminado sin razón ni piedad por blogger), desaparecieron con él muchas reseñas (sobretodo de libros) que sentí en el alma haber perdido para siempre.
Varias personas me comentasteis la posibilidad de recuperar algunas de ellas gracias a páginas que realizaban capturas aleatorias en sus webs. Estaba tan decepcionada y con tan pocas ganas, que lo fui dejando pasar hasta que una seguidora me descubrió otra página que realizaba la misma labor y desde la que podían verse muchas de mis últimas (y más trabajadas) reseñas.
Por si alguna vez tenéis este problema estas son las páginas de las que he podido recuperar algunas de mis entradas: rSSing y Archive.org
Gracias a ellas (y a vosotros) he recuperado una pequeña parte de todas las reseñas que se perdieron. De momento, voy a ir acumulándolas en esta pestaña, la mayoría son reseñas de clásicos y las he añadido aleatoriamente (aunque he dejado juntas las del mismo autor), podréis encontrar reseñas muy diferentes incluso en la forma y el fondo (mi estilo ha cambiado un poco desde que inicié aquel blog en el 2011).
Mi objetivo es ir corrigiéndolas y publicándolas con el tiempo y poco a poco en este nuevo blog para que sea más fácil acceder a ellas y no se pierdan. ¿Os gusta la idea?
Autor: James Herriot
Publicada en: 1972
Transcurre en: Yorkshire
Género: Costumbrista, biográfico
Cuando el joven James Alfred Wight, con 23 años y recién salido de la facultad en Glasgow, tomó posesión de su primer empleo como veterinario rural en Thirsk, Yorkshire, no sabía bien dónde se estaba metiendo.
Y literalmente se estaba metiendo dentro de las vacas, desnudo de cintura para arriba, y, sobre todo, dentro de un mundo cerrado, a veces hostil, generoso, humorístico y fascinante, en un marco natural de belleza indescriptible. Desde entonces, en 1939, hasta su muerte en cincuenta años después, su vida se iba a fundir con su trabajo, en una pasión que se materializaría en 1969 en uno de los mayores regalos que los lectores anglosajones podrían recibir.
Después de la lectura Forsyte, que aunque fue una maravilla, requería cierta dedicación y atención, me apetecía dejarme llevar con una lectura fácil y divertida. Mi elección no pudo ser más acertada, porque Todas las criaturas grandes y pequeñas se ha convertido en uno de mis libros favoritos del añosin ninguna duda.
Esta historia de un joven veterinario que llega a los campos de Yorkshire en los años 40, la conocí gracias a Minea y su fantástico blog. Por ella me animé a ver la miniserie de Young James Herriot, que aunque no me fascinó, consiguió darme el último empujón para comprarme este libro… ¡Qué acierto!
Solo espero poder transmitir lo que he disfrutado con esta lectura, lo que me he reído, lo que he adorado cada personaje, lo que me ha enternecido cada capítulo…
Aclarar desde ya que este no es un libro cualquiera, porque esta es una novela autobiográfica, lo que lo hace todo mucho más interesante por ser verídico.
Pero no os asustéis, no son unas memorias largas y aburridas llenas de disertaciones, sino una verdadera novela, contada en primera persona, llena de personajes geniales y acontecimientos sorprendentes.

He sido pateado por toda una variedad de vacas, y en todo tipo de situaciones, pero nunca por una tan experta. Debe haber muy pocos bovinos realmente malvados, y cuando alguno utiliza las patas suele ser una reacción instintiva, por estar herido o asustado; por eso cocean ciegamente. Pero esta vaca calculaba la distancia antes de cada golpe, y su cálculo era certero. Si yo trataba de acercarme a su cabeza me daba en la espalda con los cuernos. Estoy convencido de que odiaba a la raza humana.

Todo el libro está plagado de este tipo de pasajes, la historia está narrada con muchísimo humor, lo que no quita que en determinados momentos haya conseguido llevarme hasta las lágrimas.

Algo que tiene este autor es que logra transmitirte todo su amor por los animales, por esos campos de Yorkshire y las pequeñas granjas con sus granjeros, por la vida al aire libre, por las personas sencillas… por un tiempo que ya no volverá.
Y eso sin dejar de ser irónico consigo mismo, apreciando todo aquel mundo nuevo que descubrió un chico de ciudad y que quedó prendado de aquella vida para siempre.
Aunque, siendo sinceros… ¡No sé cómo le compensaba! La mayoría de las anécdotas que nos narra Herriot nos muestran una vida de dedicación completa al trabajo, de levantarse a las 3 de la mañana para atender el parto de una vaca, de caminar millas bajo la nieve para alcanzar una granja o de ser zarandeado y golpeado por todo tipo de animales a cualquier hora y en cualquier lugar.
Lo que aquellos veterinarios sentían por su trabajo tenía que ser verdadero amor, tenían que tener una vocación impresionante para soportar todo aquello… ¡Y con una sonrisa!
Gente como esta tiene mi completa admiración, de verdad.
Por otro lado, como decía, este libro es divertidísimo. Pocas veces me he reído tanto con una novela (yo soy de las que por norma general se sonríe y como mucho le sale una pequeña risa pero de carcajada… con pocos libros), sus personajes son simplemente inigualables.
Desde cada uno de los granjeros y personas que Herriot visita para cuidar de sus animales (inolvidable   la anciana ricachona obsesionada con su perrillo; Tricky Woo), que en su mayoría se dedican a tomarle el pelo al joven veterinario y que al principio no le ponen las cosas fáciles… hasta sobretodo sus amigos y compañeros.
Siegfried y Tristan son dos de los personajes más divertidos con los que nos podemos encontrar en este libro. El excéntrico jefe de Herriot, mujeriego y absurdo, siempre pierde los papeles con su hermano Tristan, que por su parte siempre está metiendo la pata sin importarle lo más mínimo.
En fin, podría estar eternamente hablando de esta novela y de sus personajes, porque han conseguido ganarse todo mi cariño y admiración, pero en algún momento hay que terminar esta reseña.
Espero que le deis una oportunidad, yo no voy a tardar en hacerme con las secuelas que el propio Herriot escribió tras el éxito de esta primer incursión en la literatura “veterinaria”… sin duda serán tan deliciosas como esta.

Autor: Evelyn Waugh
Título original:  Brideshead Revisited
Publicada en: 1945
Transcurre en: Inglaterra
Género: Drama, tragicomedia

El retorno de Charles Ryder a Brideshead —la elegante mansión de lord Marchmain, convertida ahora en cuartel— devuelve a su memoria aquellos tiempos, anteriores a la guerra, en que paseaba embelesado por sus hermosos jardines y salones y se dejaba sucumbir al hechizo de sus singulares habitantes. En realidad, nunca pudo Charles librarse de su ambigua amistad con el inquieto Sebastian, ni de su obsesivo amor por la hermana de éste, lady Julia, ni de la oscura y contradictoria fatalidad que dejó marcada para siempre la atribulada vida de los Marchmain con su huella de drama y desvarío.

Hay libros que nos gustan porque nos divierten o entretienen, otros porque encajan de alguna manera con nosotros, algunos logran ser trascendentales y dejar un poso tras ellos, y después están los libros como Retorno a Brideshead, que simplemente son una delicia por lo increíblemente bien que están escritos.
Este es el primer libro que leo de Evelyn Waugh, pero os aseguro que no va a ser el último, porque su lenguaje, narrativa, su manera de crear una atmósfera que te envuelve con cada palabra… me ha conquistado por completo.
Me resulta difícil hacer una reseña de Retorno a Brideshead, y es que es un libro que no te va a atraer por su sinopsis, sino por las descripciones mágicas o los diálogos completamente surrealistas y divertidísimos que tiene. En otras palabras, hay que leerlo.
También entiendo perfectamente que no es un libro para todos los paladares… puede resultar aburrido o pretencioso, aunque yo en ningún momento pude separarme de sus páginas ni dejar de admirar a sus personajes.
Porque son unos personajes tan sorprendentes, carismáticos y rastreros al mismo tiempo, que simplemente no puedes hacer más que admirarlos por su personalidad y realismo.
Y no solo hablo de Sebastian, ese Sebastian (con su Aloysius) que nos embaucó a todos, sino de Cordelia (probablemente mi preferida), de  Bridey, de Charles o de su padre o de Anthony Blanche.
Son personajes que rompen con los estereotipos y que logran convertirse en personas de carne y hueso, hasta el punto de que algunas nunca llegas a comprenderlas del todo.
En la vida, no todo tiene explicación y no todos los cabos tienen que estar atados. Pues lo mismo ocurre con los personajes de Retorno a Brideshead.
Empecé la novela sin apenas pistas de lo que iba a encontrarme (tenía guardada en mi mente alguna imagen suelta de Jeremy Irons vestido todo de blanco y poco más), ni siquiera sabía en qué época estaba ambientada y me sorprendió encontrarme (de nuevo) en la Segunda Guerra Mundial.
Charles echa la vista atrás y nosotros con él, y es sorprendente el poder que tiene para trasladarnos a aquel momento y aquel lugar, a un Oxford que ya no existe, y a una burguesía inglesa que ya no es la que era.
Desde luego, la crítica no está en absoluto velada, pero en realidad lo que más se aprecia es ese sentimiento tan fuerte de nostalgia.
Es curioso que esta fuera una historia que me transmitiera tantísimas cosas mientras la leía pero no me dejara un poso, como por ejemplo me dejó El Gran Gatsby.
Pero es que esta novela hay que saborearla mientras la lees, palabra a palabra. A mi me entusiasmó desde su primera página, me vi arrastrada por las palabras de Waugh con una facilidad increíble y sin darme cuenta, me encontré ralentizando la lectura, racionándola y haciendo lo posible para que me durara lo más posible.
Ya veis, hasta ese punto me tenía maravilla la historia de Charles Ryder…
Veré la película y por supuesto la miniserie, pero quiero poner un tiempo de por medio, me ha gustado demasiado el libro y sospecho que por muy bien hechas que estén las adaptaciones, me decepcionarán teniéndolo tan fresco. Pero lo haré, en realidad lo estoy deseando.
No me queda más que recomendaros esta joyita de la literatura inglesa, sabréis muy pronto si está hecho para vosotros o no, ya en las primeras páginas podéis haceros una idea de lo que os vais a encontrar… Cierto es que la intensidad de la segunda parte no alcanza a la de la insuperable primera parte, pero la narración tan bucólica y hermosa de Waugh te mantiene como hechizado durante sus 400 páginas.
O al menos conmigo eso ha pasado.

Por cierto, recomiendo la edición de Tusquets, con traducción de Caroline Phipps y que podréis encontrar por tan solo 8,95 euros, gran acierto.


Título original: Band of brothers. E Company, 506th Regiment, 101st Airborne from Normandy to Hitler’s Eagle’s Nest
Autor: Stephen E. Ambrose
Publicada en: 1992
Transcurre en: Europa (IIGM)
Género: Ensayo Histórico

Stephen E. Ambrose, destacado cronista de la 2ª Guerra Mundial, nos narra en esta novela la historia de la compañía E del 506 regimiento de la 101 división aerotransportada a lo largo de la última contienda mundial. Siguiendo a sus miembros desde Normandía hasta el asalto al nido del águila de Hitler, pasando por la operación Market-Garden en Holanda, o la terrible batalla de las Ardenas. Con un estilo que mezcla la crónica periodística con la narración histórica, narración fiel basada en los testimonios de los supervivientes, Ambrose nos describe unas escenas bélicas impactantes y excelentemente narradas que nos meten en el centro de la acción así como a unos hombres jóvenes inmersos en el caos de la guerra a los que vamos a ir conociendo a lo largo de la obra.

Llevo una temporada un poco alejada de los period drama al uso por culpa de una obsesión recurrente. Culpemos a Hijos del Tercer Reich, excelente miniserie de la que hablé no hace mucho… esa historia me hizo recordar otra aún mucho mayor; Hermanos de sangre. Me pregunté si dos años después de haberla visto por primera vez me seguiría cautivando de la misma manera… Lo hizo. Quizás aún más, porque mi obsesión creciente me llevó a ponerme con este libro, en el que se basa la famosa miniserie de la HBO.

En nuestra entrevista se produjo una pausa. Le insté a que continuase el relato. “No quiero hablar de ello —dijo Malarkey. Hubo otra pausa y luego continuó —: Joe dio una calada, me miró a los ojos y preguntó “Por Dios, Malark ¿Qué es lo que tiene que hacer un hombre aquí para conseguir que le maten?”

Este libro es un ensayo Histórico novelado, algo que hay que tener muy en cuenta cuando te pones con él.
No es una novela. Las páginas están repletas de entrevistas, de datos minuciosos sobre posiciones, armas y jerga militar.
No tengo muy claro que de haber leído este libro antes de ver la famosa miniserie me hubiese gustado de la misma manera, pero como complemento a aquella, me parece una lectura excelente.
Aquí tenemos la oportunidad de conocer a los protagonistas de la serie, a aquellos ancianos que se emocionaban al principio de cada capítulo recordando los horrores por los que habían tenido que pasar en la guerra.
El libro es sorprendentemente riguroso en cuanto a detalles, y a veces da la impresión de que más que un ensayo Histórico estás ante uno de corte periodístico por el estilo que utiliza el autor, rápido y directo. Personalmente consiguió que aún conociendo la historia, los personajes y obviamente el desenlace, me enganchara sobremanera.
Lo bueno que tiene, es que además de las partes meramente descriptivas (las penurias por las que pasaron, los alimentos, el equipamiento, las distintas batallas, los accidentes…) es también una obra muy reflexiva gracias a la importancia que se le da a las entrevistas.
La mayor parte de la historia la conocemos a través de los ojos de Dick Winters (como ocurría en la serie). Él fue en cierta manera el alma de la Compañía, una persona a la que todos sus subordinados admiraban y querían. Él mismo, junto con algunos veteranos, revisaron de arriba abajo el manuscrito de Ambrose, hicieron anotaciones y corrigieron cosas.
Otra voz muy importante es la Webster, del que se conservaban muchísimas cartas y escritos durante la guerra. Son dos visiones muy distintas de la contienda que ayudan a comprender algo mejor la situación en la que se encontraban aquellos soldados.

Esos hombres pensaban que el Ejército era aburrido, insensible y burocrático, y lo odiaban. Para ellos, el combate era crueldad, destrucción y muerte, y lo odiaban. Cualquier cosa era mejor que la sangre y la carnicería, la suciedad y el hedor, las exigencias imposibles impuestas al cuerpo… cualquier cosa, excepto defraudar a los compañeros.

A pesar de ser un relato enormemente detallado y “militar” es también terriblemente emotivo, en el que el compañerismo y la camaradería alcanzan un punto increíble.
Los relatos no solo tratan de mostrarnos a estos hombres como héroes, sino que como la serie ahondan en las locuras que cometieron, los fallos y sobretodo la falta de humanidad a la que les llevaba ser un soldado en la línea de frente durante demasiado tiempo.
El libro, como la serie, nos cuenta la historia de estos hombres desde que comienzan su entrenamiento hasta el final de la guerra, y luego en un epílogo logramos saber el destino de los supervivientes.
Ambrose hila muy bien los acontecimientos con las voces de los supervivientes creando un auténtico mapa de sentimientos además de hechos.
Por supuesto lo que más impacta del libro es pensar que todo es verídico. Que esos hombres existieron (aún hoy alguno existe) y que circunstancias que había considerado cosas del guión en la miniserie fueron precisamente hechos reales.
Recomiendo muchísimo este libro a quien quiera profundizar en esta temática y a todos aquellos que hayan disfrutado con la magnífica miniserie. Es una historia impactante y que te deja meditabundo en más de una ocasión. Una obra enormemente cuidada y en mi opinión completamente absorbente.
Personalmente ha sido una gozada poder saber más de personajes a los que has cogido tantísimo cariño.

“Al pensar en los días que pasamos en la Compañía E, guardo especialmente la respuesta que le di a uno de mis nietos cuando me preguntó: “Abuelo, ¿Fuiste un héroe en la guerra?” “No —le contesté—, pero serví en una Compañía de héroes”.

CHARLES DICKENS


Autor: Charles Dickens
Publicada en: 1839
Transcurre en: Londres

Oliver Twist es una novela que capta desde el primer momento la atención del lector y la mantiene hasta su última página. Una trama excelentemente urdida, personajes inolvidables, buenos y malvados, drama, tensión, amenazas y peligros, aventuras y peripecias, y un final inesperado y feliz son los ingredientes que hacen de ella una obra sin edad, objeto de numerosas adaptaciones en cine y televisión.

El tercer y último Dickens que he leído este año es, quizás, su novela más conocida, y probablemente la culpable de que las obras de este autor hayan quedado en el imaginario colectivo como novelas tristes y deprimentes.
Oliver Twist tiene menos sentido del humor del que acostumbra el autor, y más penurias que alegrías, pero aún así es una novela maravillosa que logra enternecer el corazón de cualquiera.

Podríamos dividir la novela en dos grandes partes, una primera, en la que conocemos a Oliver y lo seguimos en sus desdichadas aventuras mientras va encontrándose con personajes cada vez más grotescos, y una segunda en la que se empiezan a plantear enigmas, descubrimos los misterios detrás de los personajes y asistimos al desenlace final.
Personalmente la que más disfruté fue la segunda, porque la primera la tenía grabada a fuego en mi memoria por culpa (o gracias) a las adaptaciones cinematográficas. Es en el desenlace y la parte intermedia donde he encontrado mayores diferencias con éstas, y también un buen número de sorpresas.
Quizás en la parte más de misterio y origen de personajes, es en la única en la que se advierte la juventud de Dickens (que tenía tan solo 25 años cuando lo escribió)…

Aún le faltaba algo de soltura para crear tramas más complejas llenas de detalles y sorpresas o giros finales como llegaría a hacer en la mayoría de sus novelas posteriores. Oliver Twist aunque guarda alguna sorpresa y explicación sorprendente, resulta en ocasiones un tanto rocambolesca.
Pero eso no es lo más sorprendente de la novela. Este libro es de esos que te rompen el corazón, cuenta con todo lujo de detalles lo cruel y vil que puede llegar a ser el ser humano, pero también nos muestra la bondad que llega a alcanzar. Tiene todos los síntomas de las novelas clásicas de Dickens.. la brutal crítica social, los personajes a veces demasiado planos, las sorpresas de última hora, el humor negro…
Pero quizás porque tiene menos personajes que otras de sus novelas, el autor supo muy bien definir a algunos grandísimos personajes como Fagin,  Nancy o el propio Oliver que despierta en nosotros todo tipo de sensaciones y sentimientos encontrados.
En esta novela Dickens toma partido más que nunca, mostrándose como un narrador con opiniones propias que dirigen de alguna manera al lector.
Una vez más, su visión del Londres más pobre, de la situación de los más desfavorecidos, de la miseria del día a día y de las injusticias que soportaba la mayoría de la población, hace que te remuevas en tu cómodo sillón.
Hay mucho drama en esta novela, pero también está ahí la fina ironía de este fantástico escritor, que consigue robarnos alguna sonrisa en el momento más inesperado.
Al final Oliver Twist es una novela que todos conocemos, a todo el mundo le suena, ha visto un trozo de alguna película o sabe de qué va, pero merece la pena sumergirse entre sus páginas, indagar en la verdadera historia y no quedarse con el mito. Bien sea por el maravilloso estudio de personajes que se hace, o por la profundidad con la que te arrastra a ese Londres victoriano mugriento y desolador (pero en el que también hay retazos de alegría y personas bienintencionadas…) merece la pena enormemente. Es una historia que implica al lector por completo, y aunque a veces peque de ser algo efectista, logra con creces lo que se propone… ponernos en la piel del pequeño Oliver.


Autor: Charles Dickens
Publicada en: 1857
Transcurre en: Inglaterra/ Italia
Editorial: Alba

Adaptación: Little Dorrit (Miniserie del 2005)

Después de más de veinte años en China, Arthur Clennam vuelve a Londres convencido de haber desperdiciado su juventud y de que ya ha pasado para él el momento del amor. Su madre, una anciana inválida y siniestra, le recibe gélidamente en la habitación de la que lleva doce años sin salir, y en la que, al fondo, en la penumbra, cose una desventurada muchacha. Arthur cobra en seguida interés por ella, sospechando que puede guardar la clave de un vergonzoso secreto familiar que su madre tenazmente le oculta, y descubre que se trata de Amy Dorrit, nacida en la cárcel de deudores de Marshalsea, donde su padre, uno de los más antiguos presos, es toda una institución
La última lectura del Club Pickwick ha sido muy especial porque nos ha reencontrado con uno de los escritores predilectos de las fundadoras del club. Pocos se han animado a darle una oportunidad a este tochazo de mil páginas y más en verano (esa época del año en la que todo el mundo se propone leer más y acaba leyendo menos). Pero para mi volver a Dickens es volver a un lugar donde siempre tengo la seguridad de encontrarme como en casa.
Como ya me pasó con Casa Desolada, me acerqué a esta novela conociendo su historia a través de la estupenda miniserie de la BBC. Es una de las mejores adaptaciones que he visto, así en general… le tengo muchísimo cariño a esa serie, a sus personajes y a su historia.
Obviamente, el leer la novela original ha hecho que mi cariño por La pequeña Dorrit se multiplique.
Tristemente esta es una de las obras menos conocidas del famosísimo escritor, sobretodo en España, donde tan solo tenemos una edición íntegra de esta obra y a un precio bastante elevado.
La pequeña Dorrit es una obra inmensa en todos los sentidos. Hay multitud de tramas y personajes que se entrecruzan, que salen y entran en escena constantemente.
Aunque seguimos muy de cerca la vida de nuestros dos protagonistas, Arthur Clennam y Amy Dorrit, la verdad es que son la multitud de personajes secundarios, terciarios o meros figurantes, y la descripción que hace el autor de ellos,  lo que hace tan magnífica La pequeña Dorrit.
Todos ellos componen una meticulosa tela de araña, en la que por supuesto, nadie está puesto ahí al azar.
Es una obra entrañable pero lúgubre, y quizás con menos ironía que algunas de sus obras más famosas.
Recuerda mucho a Casa Desolada en algunos puntos, aunque creo que La pequeña Dorrit tiene una narración más fluida y logra enganchar al lector más plenamente.
Como siempre ocurre con Dickens hay un misterio grande y un montón pequeños, hay sorpresas, vuelcos argumentales, hay buenos muy buenos y malos muy malos, pero sobretodo, lo que hay es una radiografía de una sociedad decadente y absurda.
La descripción del negociado de Circunloquios, esa herramienta del gobierno para desquiciar a sus ciudadanos, es una de las cosas que más me han impresionado. Una caricatura de algo que tenemos a la puerta de casa, que no deja de ser una bofetada en la cara por todo lo que representa. La figura del pobre Dan, rechazado y humillado simplemente por tener “ideas” es simplemente demoledora.
La mayor parte de la crítica en esta novela va dirigida al gobierno incompetente, y esta crítica se muestra también en la enorme prisión de deudores en la que está ambientada la obra. Dickens sabía de lo que hablaba, pues su padre fue encerrado en una prisión de deudores.
Es terrorífico ver la situación que vivían tantísimas personas, abandonadas a su buena suerte, sin libertad ni sustento, que iban perdiendo la esperanza a lo largo de los años y en muchos casos también la cordura.
También esa sociedad victoriana, tan hipócrita y ridícula en muchos aspectos, se lleva una buena paliza en esta novela.
La pequeña Dorrit está dividida en dos partes muy diferencias, y realmente no sabría con cual quedarme. Las dos se retroalimentan mutuamente, y la historia logra ser tan consistente gracias a “su otra mitad”.
Por eso no os recomiendo que os hagáis con una edición adaptada o reducida, porque por lo que he oído se comen casi por completo la segunda parte del libro, lo que hace que pierda sentido toda la obra.
A mi, como ya os tenéis que haber dado cuenta, esta novela me ha encantado. Quizás en ocasiones se nota ese formato episódico, o se alargan algunas tramas demasiado, pero siendo sinceros, pocas veces he devorado una novela de mil páginas con tanta ansia.
Hay personajes que no puedo ni quiero olvidar, como Flora o la tía del señor F (ellas dos solas han sabido hacerme reír más que la mayoría de las comedias), el señor Pancks y sus sorbidos, el genial John Chivery con sus epitafios, la adorable familia Plornish al completo, el desgraciado tío de Amy o mi queridísima Maggy. Como veis son muchos. Muchísimos personajes que me han robado el corazón y que han conseguido que cada página haya sido un regalo.
El sábado pasado tuvimos la reunión del club para debatir un poco lo que nos había parecido la novela. Hubo opiniones para todos los gustos (había gustado, había aburrido, se había hecho larga, había volado…) pero en lo que coincidimos sin lugar a duda es que la manera de hilar tramas y personajes de Dickens era única. El estilo puede gustar más o menos, pero nadie puede negar que era un auténtico genio, sobretodo en el retrato de personajes.
En la reunión compartimos objetos que nos recordaban a la obra, hubo de todo, bordados, marcapáginas, antigüedades, cajitas de té e incluso monóculos. Yo me animé a hacer una acuarela de uno de mis personajes preferidos: ¡Flora! Os aseguro que ya solo por ella merece la pena leer este novelón.
Tengo clarísimo que La pequeña Dorrit va a permanecer conmigo durante mucho tiempo, sin duda, ha sido para mi, una de las lecturas del año. ♥

Título original: Bleak House

Autor: Charles Dickens
Publicada en: 1853
Transcurre en: Londres
Editorial: Valdemar
Otras obras del autor reseñadas: David Copperfield, Historia de dos ciudades, Canción de Navidad, Grandes esperanzas, Cuentos de navidad
Adaptación: Bleak House (miniserie de la BBC)

Casa Desolada representa, para Chesterton, el punto más alto de la madurez intelectual de Dickens, su obra central. Esther Summerson, abandonada al nacer por sus padres, es la protegida de John Jarndyce, un poderoso gentleman de buen corazón que lleva años pleiteando a causa de una herencia. Esther vive en la residencia de Jarndyce, Casa Desolada, desde los dieciocho años, junto con Ada y Richard, primos adolescentes de John, huérfanos e indigentes a causa de la disputada herencia, a los que éste trata de orientar en la vida. La novela gira en torno a los avatares biográficos de Esther –cuyo relato en primera persona se intercala con el del narrador–, siempre luchando por encontrar su identidad, superar su origen y triunfar socialmente.

Esta es la quinta novela que leo de Charles Dickens y por si alguien lo dudaba, hace ya bastante tiempo que lo considero uno de mis escritores favoritérrimos.

Casa Desolada llevaba esperando por mi en la estantería demasiado tiempo. Tenía muchas ganas de leerlo pero no ansias reales, porque de hecho conocía bien la historia.
Y es que me tragué enterita la magnífica serie de la BBC basada en este clásico dickensiano hace un par de añitos. Sabía el principio y el final, conocía los personajes y todos los entresijos del argumento… y aún así, me ha sorprendido mucho. Muchísimo.
La novela tiene dos narradores contrapuestos. Uno, nuestra dulce protagonista, la adorable Esther, y la otra una voz omnisciente, satírica y mucho menos sentimentaloide.
A pesar de que Dickens siempre “peca” en sus novelas de crear personajes excesivos (para bien o para mal), y en ocasiones estos personajes se acercan a la santidad… a mi me encantan. Y se que descritos con la pluma de otro escritor me resultarían aburridos y  tanta virtud… surrealista. Pero los personajes de Dickens son otra cosa.
Me pasa con Esther y me ha pasado con todos sus protagonistas y secundarios “buenazos” siempre. Se ganan a pulso que los quieras, por muy irreales que puedan resultar. Y el cariño que le coges a los personajes desde el minuto uno es quizás una de las cosas que hacen que adore de tal manera a este escritor.

En esta novela (como en todas) no puedo quedarme con uno solo, hay demasiados que me han impactado y enternecido a partes iguales.

Entre mis preferidos podría destacar a Miss Flite y a Mr George, sin olvidar a Caddy Jellyby, Mrs. Bagnet y el simplemente genial Inspector Bucket. No podría quedarme con uno solo, todos han conseguido maravillarme, y cada uno por una cosa muy diferente.
Pero tampoco hay nada sorprendente en esto, Dickens siempre logra traspasarte el corazón con sus personajes. La novedad en este libro recae en la trama y la manera en que nos la cuenta.
Toda la acción gira en torno a un juicio: Jardyce contra Jardyce, un litigio que se ha prolongado durante décadas sin llegar a ninguna conclusión en lo referente a una herencia familiar.
Ya me había entusiasmado este absurdo ambiente judicial en la miniserie, pero en la novela todavía ha conseguido impactarme más. Casa Desolada logra transmitir en cada una de sus páginas ya no solo la burocracia desmedida del sistema, si no el completo sinsentido que representa.
Además sorprende lo actual que resulta el tema. ¿Cuántas familias conocéis completamente rotas por culpa de una herencia? Yo, unas cuantas.

Esta es una de las novelas extensas de Dickens. Hablamos de unas 1100 páginas muy bien aprovechadas. A pesar de su extensión, no es una historia difícil, ni lenta, al contrario, hacia la mitad ya estás completamente enganchado, yo me leí unas 500 páginas en dos sentadas (cosa muy rara en mi). Vamos saltando de personaje en personaje, situación a situación. Existe una trama incluso detectivesca que vamos siguiendo capítulo a capítulo, tenemos varias historias de amor, y por supuesto la dura crítica a la sociedad inglesa y su sistema judicial, que es el epicentro de todo el libro.
La cantidad de tramas y subtramas convierten Casa Desolada en una telaraña de personajes y acontecimientos que poco a poco van coincidiendo en un único punto y por una única razón.

La maestría con la que Dickens nos va guiando durante todo el camino es sorprendente (sobretodo dado el volumen de la novela y la cantidad de personajes).

En conclusión, Casa Desolada me ha encantado. Quizás no llegue al nivel de adoración que alcancé con “David Copperfield” o “Historia de dos ciudades”, pero casi casi. Es de esos libros que cuando los terminas te dejan un vacío. Para mi, ha sido una historia inmensamente disfrutable, plagada de verdades como puños, con ironía a raudales, pero también mucha melancolía y tristeza.
La verdad, ha sido una delicia volver a Dickens. Ahora lo que tengo que hacer es contenerme para no ponerme a buscar como loca el resto de su novelas y leérmelas del tirón.

La historia: La huella autobiográfica que Charles Dickens (1812-1870) dejó en David Copperfield, una de sus obras más importantes, convirtió este libro en el más cercano a su corazón. David, como Dickens, vivió una infancia feliz leyendo y asistiendo a la escuela hasta que su suerte cambió. La transmutación íntima de ambos, protagonista y autor, fue compleja y sutil. Aunque ficción y realidad no siempre coinciden, las desdichas de la niñez, el trabajo en la abogacía, la condición de escritor y varios de los personajes responden a la experiencia personal de su autor. Narrada desde la distancia del adulto, la vida de David Copperfield encierra sátira y humor irónico, luto y angustia, pero también mucha alegría y ruido de personas.
 Volvemos a la normalidad en Crónicas en ferrocarril con un mastodonte de la literatura; David Copperfield. Mi conocimiento de Charles Dickens se limitaba a cuentos y relatos cortos, pero tantas series de la BBC hicieron que cambiara mi concepto de que Dickens era un autor que solo contaba tristezas (efecto de Oliver Twist y todas sus versiones cinematográficas) y me animó a meterme de lleno en su obra más querida. David Copperfield (y sobretodo Betsey Trotwood) me ha conquistado.
Dickens narra con impresionante maestría la vida de David Copperfield, desde su nacimiento hasta su madurez, llena de altibajos, personajes inolvidables, maldad y bondad, suerte y mucho trabajo. Nuestro protagonista es un chico inocente y optimista, que busca salir adelante sin hacer mal a nadie, mientras la vida va haciéndole comprender las reglas de la particular sociedad inglesa de la época.
Nosotros vamos viviendo su vida con él de una manera íntima e inolvidable. Me ha sorprendido mucho, más allá del fantástico estilo narrativo del autor, su enorme sentido del humor, su ironía (en ocasiones ácida) y lo divertido que puede llegar a ser. Me he reído a verdaderas carcajadas (cosa rara en mi) en algunos fragmentos y también he estado a punto de echar la lagrimilla en otros.
Así nos maneja el autor, haciéndonos partícipes de sus vivencias y emocionándonos como solo sabe hacerlo un buen libro.
Ya en su inicio, la manera de escribir de Dickens te atrapa, y la diferencia de caracteres de sus personajes te enamora.Esta novela no está exenta de misterios y situaciones que nos tienen con los nervios de punta hasta el mismísimo final, pero aún así, esta historia tiene un talante social y muy humano que brilla en todas sus páginas y las define.

Es obvio que la historia también peca de ser demasiado complaciente en ocasiones, de tener algunos personajes demasiado exagerados, la maldad del villano no tiene límites, y la bondad de otros no resulta sensatamente creíble. Pero eso es lo de menos, porque David Copperfield tiene alma propia que sabe demostrar en cada una de sus páginas y palabras. La capacidad de absorber que tiene esta novela es algo único y completamente mágico, pero lo mejor sin duda es el elenco de personajes que Dickens crea aquí.
Hay ya un buen número de ellos que entran directos a mi Top Ten de personajes preferidos (principalmente la insuperable Betsey Trotwood, pero también la adorable Peggotty, o el bueno de Traddles).

En otras palabras, David Copperfield se ha convertido en uno de mis imprescindibles. Un libro realmente entrañable, con momentos tremendamente divertidos y otros muy emotivos, personajes que adoras y sitios, que descritos bajo la pluma de Dickens, pareces conocer. En fin, una obra que recomiendo mucho y que he disfrutado inmensamente.


La historia: Historia de dos ciudades se inicia con la fantasmagórica “resureción” del doctor Manette, trastornado e irreconocible tras años de injusto confinamiento en la prisión de la Bastilla. Su hija Lucie y un antiguo amigo lo llevan a Londres, donde poco a poco va recuperando el juicio y la salud. Pero Charles Darnay, el joven fancés expatriado que pretende a Lucie y que acabará casándose con ella, le devolverá a los antiguos horrores en un azaroso regreso a París que pondrá en peligro su vida y la de su familia. El Londres pacífico pero grotesco del rey Jorge III y el París clamoroso y ensangrentado de la Revolución francesa son las dos ciudades sobre cuyo fondo se esribe esta inolvidable historia, donde el acento patético es genuino y la intriga en todo punto apasionante. Violentas escenas de masas, estallido de hambre y venganza, turbios procesos, espías y conspiradores, héroes fracasados y héroes a su pesar; dobles identidades, culpas y expiaciones se mezclan en una trama, artística y perfecta, llena de sorpresas y magistralmente elaborada por un Dickens en uno de sus mejores momentos creativos. Una buena ocasión para descubrir por qué Mark Twain decía leer esta novela una vez cada dos años… por lo menos.

Hacía tiempo que no me pasaba un fin de semana en casa leyendo. Creo que desde el invierno pasado… Pero cómo lo he disfrutado, la tarde del sábado y del domingo se la dediqué a este clásico de Dickens, del que os aseguro que no pude apartarme hasta que lo terminé.

Tengo que reconocer, que  me costó empezar con él. Sus primeras 50 páginas se hacen algo difíciles de leer y comprender. Me quedé anonadada al principio con el estilo narrativo que utilizaba al inicio de la novela, tan distinto al que había conocido antes con David Copperfield, si no fuera porque resultaba igual de brillante, podría haber pensado que se trataba de otro autor que utilizaba muchas más metáforas, oraciones más extensas y menos signos de puntuación que el Dickens que yo conocía.

Pero las páginas fueron pasando, la historia y los personajes se fueron moldeando y empecé a comprender cómo el autor había logrado transformar su prosa en busca de la literatura Históricasin perder su esencia (que cada vez aparecía con más fuerza a lo largo de la novela).

La trama coge toda su fuerza al trasladarse al París revolucionario y al describirnos El Terror. Aunque es una novela con una carga mucho menos humorística y más dramática, también tiene sus momentos de esperanza y su particular ironía narrativa.
Los personajes, desde el principio tienen su “algo” tremendamente especial y atrayente, desde el doctor Manette (con sus periodos de cordura y locura intermitentes), hasta uno de los personajes más sorprendentes y maravillosos jamás retratado, el antihéroe Carton, pasando por la aterradora Madame Defarge. Todos crean una espectacular y compleja telaraña que nos termina atrapando completamente.

Y la trama se desarrolla también como una red de acontecimientos que se entrecruzan, donde al final todo termina saliendo a la luz. Resulta una novela muy emocionante y absorbente, que aunque hacia el final se hace previsible, no por eso deja de ser totalmente apasionante.
Una novela desde mi punto de vista imprescindible, ya no solo por mostrarnos a la sociedad inglesa y francesa de la época con todo lujo de detalles, no solo por sus personajes inolvidables, sus vuelcos de guión, sus intrigas y pasiones, no solo por descubrir aquellos años convulsos y las barbaridades que se cometieron, si no por entender hasta qué punto la pluma de Dickens sigue a día de hoy siendo imposible de igualar.


Sinopsis: Grandes esperanzas

Grandes esperanzas es uno de los títulos más célebres del gran autor inglés. Publicado originalmente en 1860, narra la historia de Pip, un joven huérfano y miedoso, cuyo humilde destino se ve agraciado por un benefactor inesperado que cambiará el sino de su vida y hará de él un caballero. Una maravillosa novela de aprendizaje y una magistral galería de protagonistas que trazan un acabado retrato de época, al mismo tiempo que una honda reflexión sobre las constantes de la condición humana. La realidad de la vida cotidiana en Inglaterra y la fantasía se dan la mano, mostrándonos un mundo extraordinariamente humano y detallista y una peculiar psicología de los personajes…
Aunque me hubiera gustado dedicarle una reseña a la novela y otra a esta última adaptación cinematográfica, voy a tener que condensarlo todo en esta entrada por falta de tiempo. Mañana os contaré un poco más sobre mi falta de tiempo…
Empecemos por la novela...
Dickens ya no es una novedad para mi, poco a poco se ha ido convirtiendo en uno de mis autores preferidos gracias a obras maestras como “Historia de dos ciudades” o “David Copperfield“, y nunca me canso de recomendarlo a los que todavía no se atreven con él.
Grandes esperanzas, es, de sus obras (las que llevo leídas), la que más me ha costado leer. Y no es que no me haya gustado, al contrario, pero reconozco que tiene una parte central que se hace algo larga y tediosa. Al contrario de lo que ocurre con el inicio, que destila ironía y viveza, y el final que se vuelve apasionante.
Este es uno de esos libros que debo recomendar leer antes de ver ninguna de sus adaptaciones (no como yo, que conocía la que la bbc hizo el año pasado). Creo que tiene una parte muy importante de misterio y los giros en el argumento se muestran verdaderamente sorprendentes si no conoces la historia. El final, (el primero que ideó Dickens) me parece magnífico, aunque enormemente triste.
En general, podríamos decir que Grandes Esperanzas es una novela triste, agridulce y melancólica. A mi me ha parecido la obra más realista de las que he leído de Dickens. Sus personajes son menos exagerados, y no por lo excéntrico (que lo son) si no por los contrastes de luces y sombras. Aquí pocos son enteramente buenos o enteramente malos, como nos tiene acostumbrados, si no que el propio protagonista se vuelve poco agradable al lector en muchos momentos.
Y una vez más, Dickens hace su magia con los personajes.
Me fascinaron muchos de ellos en esta novela, empezando por Joe,que se gana rápidamente tu corazón y siguiendo por las mucho más complejas e interesantes Señorita Havisham y Estella. Más adelante, John Wemmick se convierte en un personaje muy divertido (y uno de los más Dickensianos de esta novela) y Abel Magwitch logra enternecer al lector hasta límites insospechados.
Por lo tanto, esta novela, aunque no sea de mis preferidas de este autor, sí que me ha emocionado más de lo que esperaba. Hacia la mitad del libro me sentía un tanto desencantada con Grandes Esperanzas, pero según fue desarrollándose el desenlace más y más me gustaba.
Para mi, otra gran obra de Dickens, puede que una de las más melancólicas, pero también una de las más curiosas, y que una vez más logra quedarse contigo más de lo que tenías pensado cuando terminaste su lectura.

ELIZABETH GASKELL


Autora: Elizabeth Gaskell
Género: Costumbrista
Publicada en: 1864
Transcurre en: Inglaterra
Publicada en España por: Alba (Clásica Maior)
Reseña de la miniserie:Aquí 
Entrada recomendada:Elizabeth Gaskell, ¿Por dónde empezar?

Un viudo, el doctor Gibson, padre de una hija en edad de merecer, se casa con una maestra que, a su vez, tiene también una bella hija. Su segunda esposa es una mujer que vive sólo para las apariencias y cuya hija es una joven incapaz de expresar sus sentimientos más profundos debido a una infancia marcada por el abandono y la infelicidad.

Con un poco de retraso por culpa del ciclo de Terror, hoy os traigo la reseña de la última lectura que hicimos en el Club Pickwick, Hijas y esposas.

Como ya tenéis que saber de sobra, Elizabeth Gaskell es una de mis escritoras preferidas, por su capacidad crítica, lo moderna que era para la época en que vivió y por supuesto por esos maravillosos cuadros costumbristas que pinta en sus obras.
Hijas y esposas es otra de esas novelas en la que hay un gran esfuerzo por mostrarnos la vida tranquila y pacífica de una zona rural inglesa de la época.
Aquí, Elizabeth Gaskell nos va describiendo poco a poco las diferencias entre las clases sociales, entre el modo de vida de unos y de otros, y por supuesto las pequeñas alegrías y tristezas que tenían que asumir a causa de su pobreza, orgullo o ignorancia.
Pero sobre todo, esta es una novela de personajes. No hay aquí ni mucha acción ni tantas pasiones como en otras de sus obras, pero sí un estudio profundo de cada uno de los personajes, que se describen como personas complejas y poliédricas, no simples maniquís que se dejan arrastrar por una sucesión de hechos.
Elizabeth Gaskell siempre cuida muchísimo a sus personajes, pero en este caso creo que queda claro que la autora había llegado al punto álgido de su capacidad como escritora.  Sería difícil señalar a cualquiera de los personajes de esta novela como “bueno” o “malo”, aunque lógicamente Molly, nuestra encantadora protagonista siempre estará más cercana a lo que entendemos por bondad que por ejemplo la cínica señora Kirkpatrick. Pero no necesitamos muchas páginas para que se nos describan los problemas y preocupaciones a los que una mujer como la señora Kirkpatrick tenía que enfrentarse, lo que nos da la clave para entender el porqué de su carácter y manera de actuar.

Así ocurre con todos los personajes, ninguno lleva una etiqueta en la frente, algo, que sinceramente ocurría con bastante asiduidad en la literatura de la época.
 Son esos personajes los que hacen que acabes queriendo tanto este libro, porque sus personajes se convierten en algo tangible… real.

Esta es una de esas lecturas que disfrutas porque además de hacerte compañía te implican en la historia, porque quieres a sus personajes, te emocionas con ellos y al final te contagian una porción de la felicidad que ellos sienten.
Hijas y esposas es una novela larga, de unas 800 páginas, pero seguro que no seré la única que os dirá que las páginas vuelan con una rapidez sorprendente durante su lectura.
Creo que ha sido el único libro en el que todos dentro del Club Pickwick nos hemos puesto de acuerdo y nadie ha tenido nada que reprochar a la novela. Es una historia entrañable, pero no por ello deja de tener los pies en el suelo en todo momento, tratando muchos más temas además de los simplemente “amables”. La muerte tiene siempre un papel importante en las obras de Elizabeth Gaskell, y en este caso también la tiene.
Pero de todos modos, yo diría que esta es de sus novelas optimistas, aún siendo escrita al final de su vida, hay cierta atmósfera de optimismo nostálgico que vence en todo momento a la tristeza.
El refinado sentido del humor y su ironía está presente en toda la obra también, convirtiendo una lectura larga y que podría haber sido densa en un viaje la mar de ligero.
En mi opinión Hijas y esposas es una gran obra, probablemente la más grande de todas las que escribió Elizabeth Gaskell (aunque de manera totalmente personal Norte y sur siempre será mi preferida). No penséis que por ese título que tiene se trata de una obra menor sobre el romanticismo, porque sería como decir que Jane Austen escribía novela rosa.
Por último me gustaría advertir, que esta novela está inacabada, pues la autora murió antes de poder ponerle el punto final. Aún así yo os recomiendo adentraros en esta historia sin miedo porque aunque Elizabeth Gaskell se quedara sin poder escribir un último capítulo, la historia ya estaba más que terminada donde la dejó.
Y poco más puedo decir, solo recomendaros encarecidamente que le deis una oportunidad a esta obra que me ha hecho disfrutar tantísimo, hasta convertirse en una de mis mejores lecturas del año. Se que está difícil de conseguir porque la editorial Alba es la única que la ha publicado en nuestro país y a un precio excesivamente alto, pero para algo están las bibliotecas.


La historia: A través de la historia de Margaret Hale, una joven del sur de Inglaterra que por circunstancias familiares se ve obligada a trasladarse al norte, Elizabeth Gaskell plasma los conflictos sociales y políticos derivados de la revolución industrial en la Inglaterra de mediados del siglo XIX. Para la heroína, el sur donde ha nacido simboliza el idilio rural; frente a él, el norte es sucio, rudo y violento. Sin embargo, a medida que va penetrando en ese nuevo mundo y sus distintos estratos –desde Bessy, la joven obrera enferma y su padre, líder sindical, hasta John Thornton, dueño de una fábrica textil, por quien siente una creciente atracción_, tendrá que ir corrigiendo sus prejuicios; y del mismo modo, su condición de mujer subordinada evolucionará hacia una madura aceptación de sí misma y de sus sentimientos.
 Como ya sabéis la mayoría, soy una gran fan de la miniserie de Norte y Sur (de hecho es mi preferida aún por delante de Orgullo y prejuicio, sí). Esta historia me impresionó y me enganchó como me ha ocurrido en escasas ocasiones. Ha pasado un tiempo prudencial y por fin me he atrevido con el libro, estaba temerosa de que me decepcionase… y he descubierto una obra maestra. Norte y Sur ha pasado ya a formar parte de mi exquisito elenco de libros predilectos. Una verdadera joya.
 Norte y Sur es LA novela victoriana  y es la novela que mejor define la industrialización y el impacto que causó. Yo, todo hay que decirlo, soy una apasionada de esta época histórica (de ahí el blog…), así que disfruté muchísimo de la minuciosa descripción que Gaskell hace de la vida en Milton.
No sé cómo explicaros lo que me ha gustado este libro. No sé si es que ya de por si iba convencida porque me gustaba la historia un montón, o por sus buenas críticas, pero la verdad es que he tenido que controlarme para no leer sus quinientas y pico páginas en un solo día. La forma que la autora tiene de presentarnos a sus personajes hace que te encariñes por completo de ellos nada más comenzar a leerlo. La propia Margaret, que al principio peca de orgullosa y está llena de prejuicios (me dieron ganas de matarla con su rechazo mordaz a nuestro querido Mr Thornton) evoluciona enormemente a lo largo de la novela, así como él, que también cambia considerablemente.
Una de mis partes preferidas ha sido la relación entre el obrero y el patrón, mostrada de manera tan estupenda mediante la extraña amistad que se forma entre Higgins y Thornton.
He leído en algunas reseñas que a algunos se les hacían tediosos algunos de los discursos o descripciones que empleaba la Gaskell en esta obra. A mi, no sé si seré muy carcamal o qué, pero son de las cosas que más he disfrutado. Consigue transmitir perfectamente la sociedad y los sentimientos de aquellas personas, y los puntos de vista enfrentados, en los que ambos bandos tienen parte de razón.

He disfrutado de esta novela desde la primera hasta la última página (las dos últimas páginas las he releído un par de veces, lo admito, tanto sufrir y que el final se quede tan escueto…). Aunque el centro de la novela es un gran romance, no es ni mucho menos, el alma de la misma. El corazón se encuentra en la fábrica, en la vida de los trabajadores, en sus penurias y en sus alegrías.Norte y Sur es una novela muchísimo más costumbrista que romántica, aunque reconozco que el romance está muy bien plantado. ¿Quién no caería a los pies de John Thornton? El libro, a pesar de ser dramático me ha resultado muy esperanzador (sobretodo comparándolo con Los amores de Sylvia), y aunque tiene bastantes referencias religiosas no son tan insistentes como en otras novelas de la época.

En conclusión, una novela no, ¡Un novelón! Norte y Sur es de estas raras (rarísimas) historias, que más allá de gustarte y disfrutarlas, se quedan contigo. Es un libro que cuando lo terminas sientes pena y melancolía y que como ocurre con tan pocas histoiras te gustaría estar releyendo eternamente. A mi me ha conquistado, y ahora creo que no voy a poder evitar lo que llevo deseando hacer desde hace tanto tiempo… ¡Volver a ver la miniserie!


Cranford


Autora: Elizabeth Gaskell

Obras de la autora: Norte y Sur, Ruth, Los amores de Sylvia, Esposas e hijas…
Editorial: Alba
Colección: Alba Minus
Precio: 10 euros

A través de la emblemática figura de unas hermanas solteronas asistimos a los pequeños y grandes acontecimientos de una pequeña comunidad. El paisaje, la ambientación e incluso los personajes de esta novela están tomados del pueblecito en que la autora pasó su infancia, Knutsford, y en un retrato lleno de humor y afecto se nos presentan valores y costumbres que la Revolución Industrial estaba transformando rápidamente.

Desde que leí Norte y Sur, Elizabeth Gaskell se encuentra dentro de mis prioridades lectoras y consumistas siempre. Sobre Cranford hace un par de años que me vi la miniserie de la bbc dividida en dos partes (Cranford y Regreso a Cranford), y desde entonces he tenido ganas de leer la novela. Por fin estos días me he puesto con ella y tengo que decir que no me ha decepcionado nada.
Una vez más Elizabeth Gaskell sorprende por lo diferente que puede llegar a ser su estilo narrativo según la ocasión. En esta novela saca toda la ironía que lleva dentro y compone un relato divertidísimo sobre las mujeres de Cranford.
Cada uno de los capítulos podría llamarse autoconclusivo, aunque sigue cierto sentido lineal. Poco a poco vamos conociendo diferentes personajes y profundizando en las alegrías y tristezas de estas solteronas.
Algo que llama la atención de esta novela es que aunque relata la más absoluta cotidianidad de estas mujeres, no evita los temas más crudos como todas las muertes, separaciones y pequeños dramas familiares, mezclándose con ese particular sentido del humor de la autora y conformando así un libro que te tiene siempre en el debate entre lágrima y risotada.
Al principio resulta un poco confuso distinguir entre todos los personajes secundarios, pero pronto algunas historias empiezan a destacar sobre otras.
Una de mis preferidas, a parte de la adorable Señorita Matty, es sin duda la Señorita Pole.

-¡Pues bien!-exclamó la señorita Pole, sentándose con la resolución de la persona que ha llegado a una conclusión sobre la naturaleza de la vida y del mundo (y esa gente nunca pisa con suavidad ni se sienta sin dejarse caer)-. Ya ve, señorita Matty, los hombres siempre serán hombres. Cualquier hijo de vecino desea que le consideren Sansón y Salomón al mismo tiempo: demasiado fuerte para ser vencido o derrotado, demasiado sabio para ser engañado. Si se fija bien, verá que siempre han predicho los acontecimientos aunque nunca advierten de ellos antes de que ocurran. Mi padre era un hombre, de modo que conozco bien el género masculino.

 Hay varios episodios totalmente inolvidables en esta novela (el protagonizado por el hermano de la señorita Matty, aquel en que las mujeres de Cranford se ven atemorizadas por “la banda asesina”, o los emotivos capítulos de la quiebra…), y cuando se termina tienes claro que lo ha hecho demasiado pronto porque todavía querías escuchar muchas más historias de estas ancianas y geniales señoras.
Aunque esta es una historia liviana y sencilla de leer también tiene su propia profundidad y hace alusión a las dificultades que tenían las mujeres de la época para sobrevivir sin marido, así como las absurdas contrariedades a las que se veían sometidas.
A mi es una novela que me ha encantado, se lee muy rápido pero se queda contigo después de haberla terminado.
Por otro lado en cuando la edición, debe ser la primera vez que tengo que ponerle pegas a Alba Editorial. Por una parte encuentro la traducción algo insatisfactoria. No es que yo sea una experta pero he encontrado varios errores gramaticales. Desde luego no me atrevería a decir esto si no hubiera consultado estas dudas gramaticales con personas con un conocimiento lingüístico muy superior al mío.
Lo que tengo claro es que la edición cuenta con algunos fallos de traducción y me sorprende.
Por otro lado, he descubierto que hay otra edición en España llamada “Las crónicas de Cranford” de la editorial BackList que incluye Las Confesiones del Doctor Harrison, Cranford y Lady Ludlow, ya que la edición de Alba no recoge todos los relatos, al parecer.
Así que me da que tarde o temprano terminaré por hacerme con esta edición también, me ha gustado mucho el libro y quiero seguir conociendo a los adorables personajes que conviven en Cranford.
En conclusión, y más allá de mis impresiones (quizás subjetivas) de la traducción, tengo que decir que Cranford es una novela maravillosa, que aunque no destrona a “Norte y Sur” como mi obra preferida de Elizabeth Gaskell, sí que consigue destacar entre la mayoría de clásicos ingleses por su temática y personajes.
Una delicia llena de sentimiento, personajes inolvidables y situaciones tan divertidas como emotivas.
¿Y ahora? Si no consigo “Las crónicas de Cranford” pronto tendré que ponerme con la miniserie otra vez… ¡Estoy enganchada!


La historia:Ruth, huérfana y aprendiz de costurera, es seducida y cruelmente abandonada por el aristócrata Henry Bellingham. Una vez «deshonrada» pierde su trabajo y es condenada a la exclusión de la llamada «sociedad respetable».
Sola en el mundo, llega incluso a pensar en el suicidio aun estando embarazada. En ese momento encuentra refugio en el hogar del vicario Thurston Benson, que decide esconder a todos el pasado de Ruth haciéndola pasar por viuda…

¡Por fin! Por fin os traigo la esperada reseña de Ruth, la novela de Elizabeth Gaskell que La (fantástica-inmejorable-maravillosamente tremenda… no, no cobro por la publicidad, es amor puro) Editorial dÉpoca nos ha traído hace bien poquito a nuestro país. Mis disculpas por la tardanza, no es que sea una novela que se haga larga, al contrario, pero como ya he comentado anteriormente, en verano no solo leo menos (al contrario que la mayoría de la gente…) si no que cuando más leo es en la playa (y Ruth no iba a pisar un lugar donde corría el peligro de volver con manchurrones de crema y arena, obviamente).

Ruth es una novela sorprendente. Sorprendente por muchas razones, la principal es que nos trae una historia rompedora, sincera consigo misma, que trata los tabúes de una sociedad machista con una naturalidad que maravilla.

Hay que leer este libro para ser completamente conscientes de lo que era aquella época y la vida que llevaba aquella gente.No importa que Ruth sea lo más parecido a un ángel que ha pisado la tierra, que todo ella sea bondad y culpa, que de su vida por los demás y que sufra a fuego el arrepentimiento…  Es una mujer que ha pecado, una mujer caída, se ha fugado con un hombre y ha tenido un hijo fuera del matrimonio.No importa cómo nos lo cuenten, ha cometido un pecado imperdonable para la época, y por eso mismo se quemaron ejemplares públicamente y la gente estalló en cólera.  Porque Ruth es una novela que se adelantó bastante a su época, y que su autora hizo porque sabía de lo que hablaba.

Una de las cosas más interesantes de Elizabeth Gaskell es que escribe siempre desde la experiencia. Aunque escriba novelas de ficción en cada una de sus relatos encontramos trocitos de historia escritos con naturalidad (de personas que no suelen salir en los tratados Históricos) y sobretodo mucha sinceridad. Ruth desprende esta sinceridad, la autora no intenta excusar la actitud de la protagonista (aunque lo hace), nos da una dura lección, pero principalmente lo que busca es dejar constancia de una circunstancia terriblemente silenciada en aquella época.Pero es que además de todo lo que tiene de rompedora la novela, es una historia totalmente absorbente. Desde el principio nos quedamos prendados de muchos personajes, desde el adorable Señor Benson hasta la totalmente identificable Jemima, pasando por mi preferida, la divertidísima Sally. Esta es una historia de personajes que crecen y maduran, en la que todos aprenden una lección y superan sus dudas y temores.Aunque es la historia de esta inocente jovencita que se transforma en una bondadosa madre y sacrificada mujer, también contiene romance, política,  humor y crítica social.Quizás lo que menos me ha gustado han sido las referencias constantes a la Biblia (soy tan poco religiosa yo…), aunque hay que entender no solo la época, si no que Elizabeth Gaskell se sustentaba en sus palabras para contar lo que no se atrevía a decir con las suyas propias en algunas ocasiones. Y además, una vez leídos un par de libros de esta autora uno empieza a acostumbrarse a este tipo de citas…Sinceramente, no puedo evitar seguir pensando en Norte y Sur como mi favorita, pero aún así Ruth es una historia maravillosa. Tenía que estuviera más cercana a Los amores de Sylvia (libro que me dejó casi al borde del suicidio de lo triste que es), pero aunque no se parece en nada a Norte y Sur tampoco tiene que ver Los amores de Sylvia. Es algo totalmente diferente, otra cara de Elizabeth Gaskell, quizás la más comprometida de las que conocemos.

En conclusión, Ruth es una novela que recomiendo fervientemente y que TODOS los amantes de las novelas de época deberían tener en su estantería. Por cierto, que casi se me olvidan los elogios pertinentes a la edición, que no solo se ganan nuestro afecto con el detalle de regalarnos un marcapáginas y una lámina (como en anteriores ocasiones) sino que hacen un significativo estudio de la vida de la autora, la novela y su trascendencia, magnificamente documentado y relatado. Bueno, ¿A qué esperáis? ¡A la librería todo el mundo!


Autora: Elizabeth Gaskell
Publicada en: 1848
Transcurre en: Manchester
Género: Drama
Otras novelas de la autora: Norte y Sur,Cranford, Ruth, Los amores de Sylvia

La primera novela de Elizabeth Gaskell, publicada en 1848, y que enseguida se ganó la admiración de Charles Dickens.Por sus obligaciones como mujer de un pastor unitario, Elizabeth Gaskell hubo de conocer de primera mano las condiciones de vida de los obreros de Manchester y las consecuencias de la revolución Industrial. En un ambiente de tensión social, agravado por la pobreza y el desempleo, se inscribe la peripecia de una muchacha que coquetea con el apuesto hijo del patrono y desprecia al pretendiente que daría su vida por ella.

 Elizabeth Gaskell es una de mis escritoras preferidas, y poco a poco quiero ir leyéndome todos sus libros. En este caso me he acercado por fin a su primera novela; Mary Barton, una historia que recuerda a Norte y Sur en algunos aspectos y que creo que sirvió a la Gaskell como boceto de la que sería su gran novela.
Mary Barton es una novela triste y a veces un tanto deprimente, aunque siempre logra mantener un rayito para la esperanza.
En esta obra, la autora, sacó fuera todos sus demonios y expuso con todo lujo de detalles la durísima vida que llevaban los obreros en las ciudades industriales, la pobreza, las enfermedades, las huelgas e injusticias, las dificultades para sobrevivir de niños y adultos en un entorno que les era completamente hostil.
En contrapunto a los obreros, tenemos una vez más a los patronos, una burguesía incipiente que logró salir de la pobreza para convertirse en unos nuevos tiranos para una clase trabajadora asfixiada.
Sin duda, esta parte más reivindicativa es la más interesante de la novela, Elizabeth Gaskell toma partido en la obra en todo momento, creando un narrador lleno de opiniones y que se lamenta por sus personajes y las desdichas que han de pasar, lo que hace que nosotros lo suframos con ellos un poquito más.
En esta novela todos los personajes viven con la sombra de la tragedia, ni uno solo se libra de la desgracia. Nuestra protagonista, Mary, conoce desde bien pequeña la pérdida, lo que no impide que sea la típica protagonista inocente y buenaza, que si hace algo incorrecto, es de manera inconsciente.
Es cierto que es de ese tipo de protagonista (más del estilo de Ruth que de Margaret Hale) que no consigue que me implique en su historia de la misma manera que lo haría con otras, porque siempre prefiero leer sobre mujeres con más carácter. En ese aspecto, mi personaje preferido de la novela fue sin duda el padre de Mary, John Barton.
Él es un sindicalista que tras perder su trabajo en la fábrica textil comienza a perder la esperanza y adentrarse más en la lucha obrera contra los patronos, por la que se ve arrastrado hasta su insospechado final.
Esta es una historia de pasiones, de situaciones extremas, llenas de contrastes que nos llevan desde un asesinato a sangre fría a un tierno romance.
Es una novela, que como todas las de Elizabeth Gaskell, nos hace reflexionar y comprender un poquito mejor nuestro pasado y presente.
Por otra parte está narrada de tal manera que los acontecimientos se precipitan y apenas tienes tiempo de reaccionar mientras estás leyendo… de la mitad hacia el final te absorbe totalmente y ya no puedes soltar.
Una vez más tenemos las típicas referencias bíblicas y de corte moral que a mi suelen sobrarme en estas novelas, pero aún así, no llegan a molestar dentro del texto.
En conclusión, Mary Barton nos muestra a la Elizabeth Gaskell más reivindicativa, y nos enseña cada recodo de inmundicia, suciedad y pobreza. No tiene miedo de culpar a la sociedad y las clases dominantes por el camino desesperado que terminaban tomando los trabajadores, que se encontraban en muchas ocasiones entre la perspectiva de morir de hambre poco a poco o de manera fulminante. Mucha desesperación y pobreza, pero también momentos más cómicos o románticos que aligeran una historia de por sí bastante oscura.

 
Autora: Elizabeth Gaskell
Publicada en: 1864
Transcurre en: Inglaterra
Género: Costumbrista
Otras novelas de la autora: Norte y SurCranfordRuthLos amores de Sylvia, Mary Barton

A los diecisiete años, Paul Manning llega a la pequeña población de Eltham como ayudante del ingeniero del ferrocarril. La vida pausada que allí descubre, regida por el calendario de las labores del campo, y el conocimiento de su prima Phillis, una muchacha que le aventaja en altura, cultura y sensibilidad, le iniciarán en un nuevo mundo en el que se adentra con respeto y fascinación.

Hoy os traigo una nueva reseña de mi querida Elizabeth Gaskell. Como sabéis, es una autora que adoro y con cuyos reencuentros literarios siempre disfruto. Este año mi intención es realizar la entrada prometida de “Por dónde empezar a leer…” con esta autora, y para ello me he prepuesto leer cuanto antes, además de esta prima Phillis y su otro relato más conocido “La casa del páramo”, su última gran obra “Esposas e hijas”. Ya lo iréis descubriendo si me acompañáis en el blog… 🙂
La prima Phillis es una de sus novelas cortas, un relato costumbrista que se aleja del tono más dramático de algunas de sus obras relatándonos con gran delicadeza la vida de una familia que vive inmersa en la Inglaterra rural de mediados del siglo XIX.
Para mi uno de los mayores aciertos de este libro es su narrador, un personaje que entra y sale de la historia siempre aportándonos su punto de vista subjetivo, fresco y nada melodramático.
Paul, aunque parezca el protagonista, es eso, un narrador que entra y sale de la historia.
Me ha encantado conocer a este joven que se enfrenta por primera vez a la vida laboral, se aleja del seno del hogar, y se acerca a sus primeros problemas y conflictos, todo visto en retrospectiva con la sabiduría que nos da la edad.
De hecho, el propio Paul me parece el mejor personaje de la novela.
Phillis, nuestra protagonista es un personaje muy Gaskell, una chica preciosa, muy inteligente y culta, con un padre párroco de parecidos intereses y una madre devota.
Puede que lo más interesante de toda la historia sea ese pequeño cuadro que pinta la autora, de la vida de un párroco y su familia, de sus feligreses, y de cómo esto chocaba con los hombres de ciudad como Holdsworth.
La historia de amor (que es muy distinta a la que podemos imaginar en un principio y por suerte se sale de lo cotidiano) es una excusa más para recrear esa bucólica atmósfera.
La prima Phillis es una lectura ligera, quizás no nos arrastre a grandes pasiones o nos provoque verdaderas sorpresas, pero es una de esos libros que se disfrutan palabra a palabra.
Gaskell tenía una manera muy particular de narrar, directa, aguda y delicada al mismo tiempo. Son pocas páginas pero se disfrutan más que algunas de sus novelas largas. Una historia bonita, sencilla y muy costumbrista.


Autora: Elizabeth Gaskell
Publicada en: 1850
Transcurre en: Inglaterra
Género: Costumbrista, relato corto

La casa del páramo fue publicada como «cuento de Navidad» a finales de 1850, una hermosa historia de amor campestre, con un cuadro de virtudes y vicios y una apelación al sentimiento de buena voluntad. Maggie Browne, su heroína, vive con una madre indiferente y un hermano ambicioso. Después de luchar por superar las diferencias sociales que la separan de su amor –el heredero de un terrateniente–, se verá empujada a un gran sacrificio para salvar a su propia e ingrata familia.

Poquito a poco sigo con mi propósito de conocer más profundamente la obra de Elizabeth Gaskell, que como podéis imaginar, estoy disfrutando de lo lindo. Hoy toca comentar su relato cortoLa casa del páramo, una novela entrañable y enormemente bucólica que se ha ganado de pleno mi corazoncito.

Aunque La prima Phillis ya me gustó mucho, tengo que reconocer que La casa del páramo me ha conquistado aún más, y dentro de sus historias cortas es la que más he disfrutado por el momento.

Aunque el eje de la trama sea una historia de amor, como siempre, el mayor encanto de la obra radica en cómo Elizabeth Gaskell logra pintar esos vívidos cuadros costumbristas de las vidas de aquellas personas, parajes, y mostrarnos su día a día de manera enternecedora, pero sin buscar la idealización.
Desde las primeras páginas de esta historia me sentí como volviendo a casa, sintiendo cómo cada una de las palabras de este librito lograban reconfortarme y alegrarme.
Por suerte este no es uno de los libros “pesimistas” de la autora, y a pesar de que todas sus historias tienen nubes y claros (como la vida misma), aquí asistimos a una trama que se va hilando finamente y sin verdaderos sobresaltos, una historia que no por ser amable deja de tener momentos difíciles.
La narración es especialmente bella y bucólica, y me ha parecido cargada de simbolismos, pequeñas moralejas y contrastes.… de la pequeña casa de nuestra Maggie a el caserón de Frank, del carácter dulce de unos personajes a lo cruel de otros, y sobretodo el egoísmo choca frontalmente en todo momento con la bondad.
Al final esta es una de esas grandes novelas que se hacen contando cosas pequeñas y cotidianas. No tiene nada espectacular, ni siquiera sus personajes se salen de lo común, pero Elizabeth Gaskell consigue arroparte a través de su narrativa, y consigue que te dejes llevar plenamente por su historia y personajes.
Un cuento dulce y tranquilo, para disfrutar sin expectativas, agobios o prisas.
La sensación que me queda es que La casa del páramo sin pretender grandes cosas, ha conseguido recordarme una vez más lo que es el placer de la lectura, de leer por leer, sin nada ni nadie a tu alrededor y tan solo con un paisaje delante,  el que el autor va describiendo ante ti.

LAS BRONTË


La historia: Una de las grandes novelas de todos los tiempos. La obra maestra de la literatura victoriana. Jane Eyre es una novela clásica de amor, precursora del feminismo y la psicología moderna, sobre una huérfana que enfrenta su destino manifesto gracias a su inteligencia e integridad inquebrantables. Controvertida y revolucionaria en el momento de su publicación, Jane Eyre es, al mismo tiempo, una crítica punzante a una sociedad rancia y un himno aguerrido a la valentía y el romance.

 Leí Jane Eyre el año pasado, tras descubrir a Jane Austen con su Emma (la obra que dio el pistoletazo de salida a mi obsesión por las historias de época). Estaba ansiosa por descubrir nuevos autores clásicos ingleses, y esperaba encontrarme con algo similar a Austen, cual fue mi sorpresa al descubrir algo completamente diferente. ¿Mejor? ¿Peor?… Distinto.
 La historia que se cuenta en Jane Eyre no es para nada como uno se la espera (y eso que yo venía avisada por haber visionado previamente la película del 96 sobre esta obra). Es una novela que  más allá del romance relata una serie de acontecimientos llenos de misterios y sorprendentes giros de guión que consiguen dejarnos absortos y totalmente enganchados a la historia de la joven Jane Eyre.

 

 Al leer esta novela uno se da cuenta de lo innovador que debió resultar para la época (se publicó en 1847), porque incluso hoy continúa siendo bastante sorprendentes algunas actitudes y reacciones de los personajes del libro. Es interesante también el hecho de que sea un libro precursor del feminismo, por la actitud liberal y autónoma de la protagonista en una época en la que su única salida era conseguir un buen partido y casarse lo más rápidamente posible con él.
Los diálogos son vertiginosos y tremendamente inteligentes, la narración suelta y apasionada y los acontecimientos rozan lo aventuresco.
Según mi opinión lo mejor de Jane Eyre es lo emocionante y sorprendente que resulta.

 

Es una historia muy fácil de leer, llena de aparatosas sorpresas y pasión desmedida. La mayoría de los personajes están muy bien retratados y resultan muy creíbles. Como decía, es realmente interesante el papel de la mujer en esta obra, en la que Jane, tras muchos sufrimientos y sacrificios es capaz de rehacer su vida una y otra vez por sí misma y buscar su sitio en la vida sin la ayuda de nadie. Aunque desde luego, mi personaje preferido siempre será el Señor Rochester, un antihéroe de leyenda, valiente, impetuoso, malhumorado y pasional. No es uno de esos galanes u hombres perfectos que uno tiene la idea de irse a encontrar, si no que es un personaje misterioso, injusto en muchas ocasiones e incluso violento. Sus defectos son tan grandes como sus virtudes, y eso lo convierte en un personaje excepcional.El libro está dividido en tres partes, y yo particularmente me quedo con la primera (la infancia de Jane) y la tercera (el final apoteósico). Lo que menos me gustó fue el final de la segunda parte del libro, protagonizado por el romance sin límites de los protagonistas.

 

 En conclusión, Jane Eyre es una novela apasionante, que mejora (como el buen vino) con el paso del tiempo. Yo la recuerdo con enorme cariño, y hoy me resulta aún más fascinante que cuando terminé de leerla. Hay que dejarla madurar y crecer en nuestra cabeza, y apreciar cada uno de sus pequeños detalles. La atmósfera que Charlotte Brontë recrea es perfecta, y la pasión con la que retrata la acción inigualable.

8 (Nota sobre 10)


La historia: Cuando su familia queda empobrecida tras una especulación financiera desastrosa, Agnes Grey decide colocarse como institutriz para contribuir a los escasos ingresos familiares y demostrar su independencia. Pero su entusiasmo se apaga rápidamente al tener que luchar contra los difíciles hijos de los Bloomfeld y el doloroso desdén con que la trata la familia Murray. Inspirada directamente en las infelices experiencias de la autora, Agnes Grey describe las temibles presiones a que se sometía a las institutrices en el siglo XIX.

 Tantas horas de tren y avión en mi escapada belga me dejaron bastante tiempo para la lectura, y me sobró tiempo para leerme este libro de la pequeña de las Brontë. Una novela con intención didáctica, que aunque carece de la fuerza de las obras de Charlotte o Emily Brontë resulta muy interesante.

La novela es muy cortita, y aún así no llega a hacerse especialmente corta (aunque tampoco larga). Podría dividirse en dos partes bastante diferenciadas, una primera mucho más descriptivay que a alguno podría resultarle algo tediosa, y una segunda que gana en ritmo y deriva hacia la ficción alejándose de su tinte autobiográfico.

Yo personalmente me quedo con la segunda parte, pues aunque la primera me estaba resultando muy interesante, no llegaba a conectar con los personajes, y no lograba que me enganchase la historia. Agnes Grey es una protagonista muy sufrida, no es una persona con la que te puedas identificar fácilmente, puesto que es lo más parecido a una santa que he visto en mi vida, pero aún así sus penurias consiguen que le vayas cogiendo afecto.El libro tiene una clara intención moralizante y crítica, hacia una clase media y alta completamente fuera de lugar y que despreciaba de manera escandalosa al “gremio” de las institutrices.
Niños que van mucho más allá de lo insoportable y padres despiadados e injustos pueblan esta historia en las que nos queda muy claro por todo lo que tuvo que pasar la propia Anne en su primera juventud.

Creo que la Brontë logra hacer más interesantes (y creíbles) a los personajes mezquinos que a los bondadosos, la propia Agnes queda diluída en un hilo de virtudes a pesar de los defectos contra los que intenta luchar en cada página. El final es de agradecer para esta historia tan agridulce, de la que podemos sacar más de una lectura interesante.  En conclusión, me ha parecido una novela muy atractiva, que se caracteriza por un estilo narrativo didáctico y hábil, es una obra que juega con el lector en todo momento y que logra engancharlo finalmente. No es mi preferida de las Brontë, pero desde luego, creo que merece el respeto que muchos críticos intentan devolverle hoy en día en comparación con sus hermanas.Recomiendo encarecidamente la edición anotada de este clásico, que publicó Catedra en el año 2000, en la que vienen unas 40 o 50 páginas interesantísimas analizando la obra, la vida y carácteres de las hermanas Brontë y la sociedad de la época.


Título original: The Proffesor
Autor: Charlotte Brontë
Publicada en: 1857
Transcurre en: Inglaterra/ Bélgica
Género: Novela realista

 

William Crimsworth, en su voluntad de independencia, desprecia la tiránica protección de sus parientes y se embarca hacia Bruselas, donde consigue un puesto de profesor de inglés en un internado y debe elegir entre las atenciones de la brillante y astuta directora y la tímida admiración de una joven huérfana que, como él, lucha por superarse y salir de la pobreza.
La ética del trabajo articula el ideario de la novela, pero en ella destaca asimismo el solitario y doloroso empeño por conservar la fidelidad a los propios principios en un mundo opresivo y prejuicioso, regido por el disimulo, la vigilancia y la afectación.

¿Os acordáis de El club Pickwick? Espero que sí. Es un club de lectura de clásicos que hemos creado Jane, Koni y yo (tenéis toda la información aquí). El profesor fue nuestra primera lectura (y la segunda será La pequeña Dorrit de Charles Dickens que empieza el 1 de Julio  ♥) y se puede decir que ha sido un completo éxito.

Nuestro grupo de facebook ya cuenta con más de 60 miembros de lo más participativos. Espero que todavía os animéis alguno más a uniros al club, las lecturas no son obligatorias y la verdad es que lo estamos pasando muy bien dando nuestra opinión sobre clásicos, haciendo votaciones, test y todo tipo de cosas. Además, la semana pasada realizamos la primera reunión “física” del club. Somos pocos los miembros asturianos, pero los que pudimos escaparnos a la quedada nos lo pasamos genial acompañando la crítica conjunta del libro con un cafecito y hasta pastas al más puro estilo inglés ^^.
Y después de dos meses hablando de esta obra en el club ¿Qué podemos sacar en claro? Pues… que no es una novela para todos los públicos, para empezar.
De hecho, creo que soy una de las pocas que disfrutó verdaderamente de la lectura de “El profesor”

Empecemos por el principio. El Profesor es una novela realista, en la que Charlotte Brontë “vomita” sus experiencias, sus dificultades, decepciones y sinsabores sin un guiño siquiera al lector. La novela está contada en primera persona, pero una primera persona muy especial, y es que la autora se esfuerza por mostrar todos y cada uno de los pensamientos íntimos de nuestro protagonista. Se hace unas reflexiones que desde luego a día de hoy no son en absoluto políticamente correctas, pero quizás por ello resultan más creíbles.
William, nuestro protagonista, es un personaje difícil con el que resulta casi imposible empatizar, pero a pesar de ello, a mi me ha resultado muy interesante. Leerlo era como estar viendo en muchos aspectos la mentalidad de el típico caballero inglés de aquella época sin endulzar.

Otros personajes secundarios, todos bastante extremos, redondean la historia. Mi preferido es sin duda Mr Hunsden, un enigmático personaje que aunque juegue a hacer “de malo” en muchas ocasiones, es el que consigue que nuestro protagonista salga adelante en muchas ocasiones.

También tenemos a una protagonista muy Brontë, nuestra Frances. Una mujer joven y sola, sin recursos, pero que trabaja y sale adelante gracias a su esfuerzo constante.
El libro está muy claramente dividido en tres partes, un principio que nos presenta a nuestro protagonista y las penurias que tiene que soportar, un nudo en el que se decide a cambiar su futuro viajando a Bélgica y un desenlace en el que vemos el destino que Charlotte Brontë ha ideado para sus personajes.
Para mi este libro es casi como una historia corta, que se queda a medias en muchas cosas (algunos personajes no llegan más que a esbozarse), pero que a la vez logra contar una historia muy diferente y bien narrada, quizás algo oscura y triste (¿No es así muchas veces la vida?) pero con destellos de alegría e incluso una bonita (y creíble) historia de amor.
Hay que recordar que El profesor fue la primera novela de Charlotte Brontë, y se nota que lo que aprendió con ella luego lo llegaría a explotar en su obra más famosa, Jane Eyre (hay muchas coincidencias en ambos libros, sobretodo en cuanto a personajes).
Aunque este no sea uno de esos libros que hayan conseguido cautivarme o dejarme huella, sí que he logrado disfrutar mucho su lectura. Personalmente me enganchó desde la primera página y sobretodo la parte del viaje a Bélgica me marcó.
Quien haya salido de su casa en busca de fortuna y se haya encontrado solo en un país desconocido, no será tan duro con el pobre William en algunos aspectos.
Esta es una historia que hay que leer con la mente preparada, ubicándonos en el tiempo y espacio en la que fue escrita y sin prejuzgar (como muchas veces prejuzga William) a su escritora. Entonces resulta mucho más fácil disfrutar de esta lectura amena  y diferente, que nos traslada de manera espectacular a una época que a veces nos han endulzado de tal manera que nos cuesta reconocer en las palabras de una escritora tan realista como Charlotte Brontë.

La historia: Emma Woodhouse es una joven inteligente, rica y hermosa. A sus 21 años vive junto a su hipocondriaco padre empeñada en no casarse jamás, pero eso no impide que intente emparejar a todo el que la rodea. Su carácter caprichoso y consentido dará un vuelco al verse enfrentada a su propia conciencia.
 Comienzo las reseñas literarias con la primera novela que leí de Jane Austen y de momento mi preferida (sí, la disfruté aún más que Orgullo y prejuicio sorprendentemente…). Le tengo un especial cariño a esta historia porque cuando di con ella me lancé al vacío, no conocía nada de su argumento, y tenía la idea de Jane Austen de escritora de novela rosa… Lógicamente, leerla me abrió las puertas a un nuevo y fascinante mundo literario.
Para empezar, me sorprendió y enamoró desde el principio la prosa de Jane Austen, totalmente desconocida para mi. Escribe como solo lo pueden hacer los buenos escritores ingleses, consiguiendo que cada pequeño acontecimiento sin importancia resulte apasionante. Desde que empecé el libro me vi arrastrada por este tipo de lenguaje, tan mimado, detallista y tremendamente divertido.
 Es bien sabido por todo el mundo la faceta humorística de Jane Austen, que siempre dotó sus novelas de ironía, burla y sarcasmo a tutiplén, pero no me imaginaba que resultaría tan poco romántica. No es que todo el tema del casamiento y enamoramiento no sea de vital importancia (de hecho se está dando vueltas al rededor del mismo todo el tiempo), es sólo que se trata desde el punto de vista de un cirujano que analiza todas estas situaciones. Llega a ser emotiva, pero sobretodo a mi me resultó entrañable y divertida.
 Antes de comenzar la novela, Jane Austen escribió, “Voy a coger una heroína que, excepto a mi, no gustará mucho.”Pero no es cierto, lo bueno de Emma es que resulta tremendamente creíble, es una buena persona con defectos reales, lo que la convierte en una persona muy normal, fuera de las heroínas hermosas, inteligentes, divertidas y maravillosas que suelen relatarnos en las historias de época. Austen convierte toda su vida en unaparodia, y también la vida de todos los que la rodean (en otras palabras, no se cansa de reírse de la rica sociedad inglesa de la época). Y a pesar de sus defectos y de la poca relación que esta joven tiene con nosotros, no tardamos en quererla como su padre o la Señorita Taylor, con cariño y benevolencia.
 Y otra cosa maravillosa son los secundarios, tan creíbles y tan…. ingleses. Desde luego, mi preferido siempre será el Señor Woodhouse, padre de nuestra protagonista, y completamente obsesiono con todas y cada una de las posibles enfermedades que pueden acecharle a él  o a sus seres queridos. El señor George Knightley, el macho alfa de la novela hace un buen papel representando al caballero noble, sincero, atractivo y con carácter del grupo (al que es imposible no querer). Una señorita Bates insuperablemente parlanchinajunto a la misteriosa Jane Farfaix o la odiosa señora Elton ayudan a forjar ese plantel de grandes secundarios. Otra de las cosas que más se aprecia en la novela es la pausada manera que tiene Austen de presentarnos a todos los personajes a su debido tiempo y con su habitual socarronería.
 En otras palabras, una novela divertida, interesante y tremendamente fácil de leer. Yo la disfruté por la vida, la recuerdo como una obra maestra, y todos los amantes de la literatura estarán de acuerdo conmigo en que no tiene desperdicio. En otra ocasión hablaré de la insuperable adaptación de la BBC con Romola Garai como protagonista.
10 (Nota sobre 10)

Autor: Oscar Wilde
Título original:  The Importance of Being Earnest
Publicada en: 1895
Transcurre en: Inglaterra en la época victoriana
Género: Teatro, comedia

La importancia de llamarse Ernesto se entrenó con un subtítulo clarificador: “comedia banal para gente muy seria”. Toda la obra es un gran juego de acciones y lenguaje, aprovechando los dobles sentidos de las palabras y las significaciones sociales de los términos, la apuesta fue todo un éxito que se vio empañado por el escándalo propio de una sociedad puritana y cruel, deseosa de ver caer al hombre que se había atrevido a cuestionar las bases y principios de esa misma sociedad. Titulada originalmente como The Importance of Being Earnest, su traducción literal sería La importancia de ser serio o formal. La palabra Earnest en idioma inglés (serio, formal), y el nombre «Ernest» Ernesto, tienen el mismo sonido al pronunciarse.

El mes de enero ha sido un mes genial en cuanto a lecturas, exceptuando la que seleccionamos en el Club Pickwick; Lolita, que me horrorizó y no me veo con fuerzas ni ganas tan siquiera para reseñar (ahora mismo la estamos destripando en el Facebook del club), todas las demás  me entusiasmaron.
Terminé Retorno a Brideshead que ya sabéis que me enamoró, me leí el segundo libro de la saga de fantasía Sieteaguas que me encanta, empecé La dama de blanco que estoy disfrutando lo indecible y además, leí esta obra de teatro, corta pero inolvidable; La importancia de llamarse Ernesto.
Había leído en verano El fantasma de Canterville, un relato corto pero genial que me hizo interesarme de verdad por el autor. Como en aquella ocasión, decidí repetir estrategia, y me hice con una versión bilingüe de la obra. Mi inglés es lo que es (oficialmente nivel B2 ;D), por lo que me cuesta entender a nuestros queridos clásicos en su idioma original, pero claro, con Wilde hay que hacer un esfuerzo porque todas sus palabras tienen un doble sentido que en español suelen perderse. Así que creo que acerté completamente con mi edición bilingüe, que me hizo disfrutar de la obra sin perderme nada ni en inglés ni en español .
El caso es que La importancia de llamarse Ernesto es una auténtica joya literaria, encantadora, deliciosa, divertidísima. Me ha fascinado, siendo tan cortito como es, con un guión tan “corriente” o habitual, tratando una vez más la hipocresía de la sociedad inglesa…. a pesar de todo, es una obra que se sale de lo ordinario en todos los sentidos.
Es el colmo del ingenio. De cada uno de los diálogos que encontramos podríamos sacar por lo menos una cita para enmarcar.
Me he reído mucho, y mi querido Algy se ha convertido en uno de mis personajes favoritos de todos los tiempos… ¡Pagaría por poder pasar tan solo 5 minutos en su estrafalaria presencia!
También pagaría bastante por ver una representación de esta obra en vivo y en directo, y más si cuenta con un decorado como el que podéis ver aquí arriba de Amir Ofek (IMPRESIONANTE).
El caso es que esta es una obra hilarante, que logra hacernos disfrutar de cada una de sus páginas gracias a su  ácido ingenio, crítica mordaz y comedia irónica que desprende.
Esta obra ha sido la definitiva para que me hiciera completamente fan de Oscar Wilde (ya era hora), ¿Cómo no serlo con la pluma que tenía este señor?
Se aprecia desde la primera palabra hasta la última, desde las ironías más refinadas hasta las más absurdas o cotidianas… yo desde luego no he perdido la sonrisa en ningún momento de la lectura.
ALGERNON: Espero que mañana haga un buen día, Lane
LANE: Nunca lo hace, señor.
ALGERNON: Lane, eres un perfecto pesimista.
LANE: Hago lo que puedo para dar satisfacción al señor.
Pienso hacerme “bunburista” y seguir todos los ácidos consejos que Wilde nos da a través de sus magníficos personajes.
Estoy deseando leer más obras de este estupendo autor, probablemente la próxima sea su Dorian Gray, pero también tengo ahí una recopilación suya de cuentos de hadas que me llaman mucho…
El caso es que Oscar Wilde ha llegado a mi vida para quedarse, pocos autores han conseguido divertirme tanto y maravillarme con su habilidad con las palabras tan solo con un centenar de páginas.

Autor: Ernest Hemingway
Publicada en: 1929
Transcurre en: Italia
Género: Bélico, Histórico, romance
Ciclo:  Primera Guerra Mundial

No amaba a Cathrerine Barkley, ni se le ocurría que pudiera amarla. Aquello era como el bridge, un juego donde te largas a hablar en vez de manejar las cartas. Eso pensaba el teniente americano Frederic Henry, conductor de ambulancias en el frente italiano durante la primera guerra mundial, al poco de conocer a Catherine Barkley, una bella enfermera británica. Pero los días fueron pasando, y lo que parecía un juego se convirtió en pasión intensa, mientras la guerra lo arrasaba todo y los hombres desfilaban bajo la lluvia, agotados y hambrientos, sin pensar más que en la supervivencia.

Empezamos con el ciclo de la IGM con Adiós a las armas, la primera novela que leo de Hemingway. Y ganas tenía ya desde hace rato de catar a este autor… que se potenciaron tras dos acontecimientos:
1. Ver Midnight in Parisen la que Woody Allen retrata a este autor de manera bastante particular
2. Leer El gran Gatsby, esa novela que me obsesionó tanto, propició mi interés por sus contemporáneos, y especialmente por los llamados “La generación perdida“, de la que forman parte el propio Hemingway o Steinbeck.
¿No somos nosotros también una generación perdida? Así les ha dado por llamarnos en la televisión a los “jóvenes” atrapados en esta crisis interminable… quizás tenemos en común ese escepticismo y la ausencia de ilusiones que definió aquella generación.
Para mi lo más sorprendente de esta obra ha sido descubrir la narrativa de Hemingway… seca, minuciosa, directa, sincera… todo menos sentimental.
Al principio choca un poco encontrarse con una novela que emplea oraciones tan cortas y directas, en las que apenas hay descripciones y casi todo son conversaciones en las que el autor jamás ayuda al lector a entender a sus personajes.
—¿Cómo va la guerra?
—Mal.
—Yo no tengo que ir. Soy demasiado viejo, como el conde Greffi.
—¡Oh! Sin embargo, tal vez llegue el día en que también tendrán que ir.
—Llamarán a mi quinta el año que viene, pero no iré.
—¿Qué hará?
—Me iré del país. No quiero ir a la guerra. Ya estuve una vez en Abisinia. Quedé satisfecho. ¿Por qué va usted?
—No lo sé. Fui un idiota.
—¿Otro vermut?
—Encantado
Adiós a las armas es una novela sorprendente. Narra la contienda desde el punto de vista de un americano que lucha en Italia y que pierde la fe en el ser humano en el proceso. Lo más llamativo es que nunca llegamos a congeniar con él ni con su amada. Porque sí, dentro de todo esto hay una gran historia de amor (que para mi es lo de menos).
Para mi los momentos cumbres de la novela tienen que ver con los encuentros esporádicos con combatientes, médicos o incluso ciudadanos de a pie, que van demostrándole a Frederic el absurdo de la guerra, el desprecio que todos sienten por ella.
Son esos los momentos en que el autor logra transmitir la locura de cualquier contienda armada.
Por lo que he ido leyendo, para muchísima gente esta novela ha supuesto una enorme decepción. Su fama, las ideas preconcebidas y la rareza de los protagonistas seguramente les jugaran una mala pasada.
Para mi es una gran novela especialmente por su originalidad y su frescura. Me fascina esa manera de escribir tan directa y seca que consigue removerte por dentro.
Reconozco que en ningún momento la historia de amor llegó a emocionarme, y Catherine me resultó siempre un personaje demasiado extraño e incomprensible, pero también tenemos secundarios como el cirujano Rinaldi o el cura, que lograron impactarme profundamente.
Es un libro que deja un poso.

Cuando los individuos se enfrentan con el mundo con tanto valor, el mundo solo los puede doblegar matándolos. Y, naturalmente, los mata. El mundo quiebra a los individuos (…) Mata indiscriminadamente a los muy buenos, y a los muy dulces, y a los muy valientes. Si usted no se encuentra entre éstos, también lo matará, pero en este caso tardará más tiempo.

Las reflexiones que hace directamente el autor son escasas, pero contundentes, me gusta pensar que Hemingway lo relató todo tal y como pasó (estamos hablando de una novela semi-autobiográfica) y lo dejó todo plasmado para que fuéramos los lectores los que pudiéramos sacar una conclusión de todo ello. Él no hace el trabajo por nosotros.
En mi opinión es una novela maravillosa.
Difícil y particular, con personajes con los que cuesta empatizar pero con un trasfondo brutal.
La lectura me ha parecidoágil y muy rápida (como decía son casi todo diálogos), y no entiendo que haya gente a la que le haya aburrido.
No es una novela que solo hable de guerra, de hecho, la mayor parte del tiempo el protagonista se lo pasa en un hospital… así que no tendría que darle miedo a nadie encontrarse con un libro lleno de sangre y maniobras militares. Nada más lejos de la realidad. Este es un libro de personas que van y vienen, sentimientos encontrados y mucha desolación.
Una recomendación final…¡Haceros con una buena edición si queréis leer este libro! Estamos ante una novela en la que el lenguaje tiene muchísima importancia, y una traducción mala puede estropearlo por completo. De hecho, yo he sufrido bastante con mi edición, que andaba por casa y es del año de la polca. Se percibían claramente las carencias de la traducción y lo que mermaban la historia…

Autor: John Galsworthy
Publicada entre: 1906 y 1921
Transcurre en: Inglaterra
Género: Costumbrista

Soames Forsyte, abogado como su padre, es el más claro reflejo del éxito alcanzado por la pujante clase media profesional británica durante época victoriana. Su posición económica incluso le permite ser propietario, por lo que encarga a un arquitecto comprometido con su prima que le construya una casa de campo en la que vivirá con su mujer, la elegante y delicada Irene. La saga de los Forsyte, compuesta por tres novelas y dos interludios, aborda los cambios sociales registrados durante el mandato de la reina Victoria, al tiempo que describe las sombras de una familia en la que la rectitud y pragmatismo de Soames le impedirán conseguir el amor del su mujer, lo que provocará una sucesión de desgracias y sinsabores contra los que nada puede hacer el dinero.

 Mi amor por la familia Forsyte se remonta a hace dos años, cuando en busca de un buen period drama, di con uno excelente…The Forsyte saga me pareció una historia fascinante y muy bien contada, relato de varias generaciones y del cambio de una era en Inglaterra.
Obviamente cuando me enteré de que era la adaptación de una saga de novelas me emocioné y las busqué, pero mi gozo en un pozo… Era una obra más que descatalogada en español… Hasta que El Reino de Cordelia hizo su aparición (¡Bendita editorial!) y nos regaló en un solo volumen y una preciosista edición la primera trilogía que compone La saga de los Forsyte.
Mucha alegría cuando abrí uno de mis paquetes navideños y tuve entre mis manos este señor libro y nueva alegría cuando lo propusimos como lectura conjunta para el mes de marzo para el Club Pickwick y salió vencedor.
Y bueno, ya me dejo de tanto preámbulo y me pongo a relataros mis impresiones de esta maravillosa historia.
Como os decía, La saga de los Forsyte es un tomo que engloba tres novelas; El propietario, En los Tribunales y Se alquila y narra principalmente la historia de Soames Forsyte y su familia. Las tres novelas siguientes (y que también están editadas por El Reino de Cordelia ♥) El mono blanco, Bajo el manzano y Cuchara de plata continúan la historia de la familia (y ya están en mi wishlist), aunque con esta primera trilogía tenemos una historia completa y redonda.
La saga supone un minucioso análisis a la alta burguesía británica, a la transición brutal entre la época Victoriana y la Eduardiana, a la sociedad inglesa en general… y todo ello con una ironía, un ingenio y una agudeza sorprendente.

En general se admite que los forsytes tienen caparazones, o más bien concha, como esos pequeños animales que se convierten en un exquisito bocado. Es decir que nunca se les ve y, aunque se les viese, nadie los reconocería lejos de su hábitat, compuesto por sus circunstancias, sus bienes, sus amistades y sus esposas, y que parece acompañarlos siempre en su paso por un mundo integrado por miles de otros forsytes con sus hábitats respectivos.

Tengo que deciros ya en este punto que pocas veces he tenido el placer de leer algo tan bien escrito como La saga de los Forsyte… está Dickens, está Victor Hugo, está Waugh y pocos más se pueden comparar a Galsworthy.
Este autor ha conseguido que lea 900 páginas sin dejar de deleitarme de su manera de escribir en ningún momento, sin necesidad de meter prisas, saboreando cada página y admirando cada matiz de cada personaje…
Porque de personajes va la cosa. En la saga de los Forsyte hay muchos, y casi todos forsytes, claro está. El protagonismo se centra en dos ramas de familia, la que nace de entre dos de los 10 hermanos mayores, Jolyon padre y James. 
Estas dos lineas familiares, siempre en constante disputa, nos van guiando por la vida de todos estos personajes y la sociedad en la que viven.
La primera novela hace hincapié en Soames Forsyte (hijo de James) y su mujer Irene, y se va extendiendo como una telaraña por el resto de miembros y personajes circundantes, de los que conoceremos mucho y en detalle pronto. El hijo de Jolyon se vuelve más protagonista en el segundo libro, pero Soames, creo yo, sigue siendo la figura central, y en mi opinión el personaje más fascinante. Aunque si hablamos de personajes adorables no podemos quedarnos sin hablar de Jolyon padre. En El veranillo de San Martín de un Forsyte (epílogo de El Propietario) nos regala alguno de los mejores pasajes de toda la novela.
En la tercera novela asistimos ya a la vida de la tercera generación, los nietos de James y Joylon padre siguen entrecruzándose, así como siguen haciéndolo Soames y Joylon hijo. Sus caminos están unidos por un destino que no olvida ni una afrenta y que no deja cabos sueltos.
Mientras tanto Inglaterra cambia, y el mundo cambia. De la guerra de los Boers pasamos a la terrible I Guerra Mundial, que cambiará para siempre el país que los Forsyte creían conocer y gobernar y a los propios Forsyte.

Su instinto de propiedad, más sutil, menos solemne, más elástico desde la guerra, lo llevaba a mantener ocultas sus aprensiones. Como quien contempla un río americano, apacible y distante, sabiendo que tal vez se oculte en el barro un caimán con las fauces levemente abiertas y con apariencia de tronco sumergido, contemplaba Soames el río de su propia existencia, percibiendo en el subconsciente a monsieur Pofond, negándose a ver más allá de la sospecha de sus fauces.

Esta es una novela difícil de olvidar. Sin duda una de las mejores lecturas que llevo este año, de las que más he disfrutado y que además, me ha hecho comprender un poquito más aquella época y aquel espíritu que enterró parcialmente la época moderna.
Aunque La saga de los Forsyte habla de una familia y de su vida aparentemente cotidiana, el trasfondo va mucho más allá, y además de su crítica mordaz a la burguesía, logra transmitir una maravillosa sensación de realidad, de personajes que podrías encontrarte por la calle en cualquier momento, de situaciones y sensaciones de la vida… Galsworthy logra que comprendas y adores a esta familia por muy ridícula y cruel que pueda llegar a ser en algunas ocasiones, y con ellos, te transmite el disfrute por la vida, por la belleza y el amor.

Autor: Edith Wharton
Publicada en: 1920
Transcurre en: Nueva York (1870)
Género: Costumbrista

Lectura para: El club Pickwick

Al amable mundo de convenciones sociales estrictas en el que se mueve, aparentemente sin roces ni contrariedades, la alta sociedad de Nueva York de finales del siglo pasado, regresa de Europa la inquietante condesa Olenska. Independiente, osada, «diferente», Ellen involucrará muy pronto en su misterio a su joven primo Newland Archer y perturbará sin poder evitarlo el encanto de una vida social que ignora de manera voluntaria su inminente fin.En el fondo de esta extraordinaria historia de una gran pasión subyace el conflicto entre dos mundos: el de las viejas familias «patricias» norteamericanas y el de los nuevos ricos, quienes, al terminar la novela, se han apoderado ya de las costumbres y de los espíritus.

Para la anterior lectura del Club Pickwick (ahora estamos con Navidades trágicas que nos tiene a todos en ascuas)  elegimos La edad de la inocencia, una de esas novelas que llevaban en la parte de atrás de mi estantería demasiado tiempo.
La había comprado más bien a ciegas por la fama que la precedía en una librería de segunda mano, pero sin saber mucho sobre el argumento.
De hecho, me sorprendió descubrir que la trama girara tanto en torno a la infidelidad de la mujer casada (al más puro estilo Anna Karenina o La Regenta).
Aunque, claro está, ese no es el tema central de la novela.
En realidad, son las rancias costumbres de la alta sociedad americana, su hipocresía y su doble moralidad lo que quiere mostrar la autora en esta novela, así como el sorprendente cambio que sufrió la sociedad al completo en tan pocos años.
¡Y vaya si lo consigue!
Reconozco que no es un libro que llegara a absorberme en ningún momento, nunca llegó a aburrirme, pero tampoco a apasionarme, no sé si me entendéis…
Lo que no quiere decir que no disfrutara enormemente con la manera que tiene Wharton de sutilmente introducirnos en esa sociedad neoyorquina tan asfixiante.
Me sorprendió una barbaridad, al estar acostumbrada a leer clásicos ingleses, lo excesivamente mojigatos que eran los americanos, y las normas mucho más inflexibles que teñían en comparación con sus amigos europeos.
Es sobretodo esa manera de desengranar cada detalle y hacernos partícipes de ese mundo con tanta sutileza e ironía lo que más he disfrutado de la historia.
Eso y el final, claro, que me parece lo mejor de toda la novela y creo que no podría haberse llevado de otra manera mejor ni más acorde con los personajes y la época que les tocó vivir.
Hay también una sensación que provoca la autora en toda la narración, y es esa inseguridad, al ser nosotros terriblemente conscientes de que esa Sociedad, que parecía tan inamovible e inquebrantable tenía los días contados.
Es como si Edith Wharton nos estuviera diciendo que cualquier imperio se puede desmoronar en dos días y sin previo aviso.
Puede que la culpa de que no tuviera un verdadero flechazo con este libro la tengan los personajes. Los tres protagonistas son muy interesantes, y lo que es más, terriblemente reales, cuando la autora te los describe es como si los tuvieras delante o pudieras identificar perfectamente su actitud con la que tiene gente que tu conoces… pero ninguno se ganó mi cariño.
La verdad es que cuanto más conocía a Archermás manía le cogía y Olenska al final me resultó un personaje mucho menos interesante de lo que parecía en un principio. De hecho, y después de terminar la novela tengo que admitir que para mi el personaje más interesante resultó ser irónicamente May (la auténtica representación de la Sociedad con todas sus virtudes y defectos).
Pero bueno, con todo esto no quiero decir que no haya disfrutado el libro ni mucho menos, me parece un clásico imprescindible, que está escrito con una pluma tan delicada como afilada y cortante, una historia que merece la pena porque, entre otras cosas, da que pensar…
No se ha convertido en mi clásico favorito, pero sí me ha dejado más que satisfecha, es una novela que no dejará a nadie indiferente, creo yo, y aunque su lectura puede resultar algo lenta, también sirve para que saboreemos cada una de las palabras de Edith Wharton, porque no tienen desperdicio.
Sobretodo ahora me he quedado con muchísimas ganas de leer más cosas de esta autora…


Autora: Louisa May Alcott
Género: Drama, costumbrista, cuentos
Transcurre en: Estados Unidos
Publicada por: Penguin
Colección: Penguin Christmas Classics
Otras novelas de la autora reseñadas : Mujercitas y Aquellas mujercitas

A Merry Christmasrecoge los cuentos de navidad de Louisa May Alcott, desde la adorable familia de Marmee y su “Mujercitas” hasta el eterno “What Love Can Do,”  en la que dos hermanas sin recursos vivirán la mejor de las navidades gracias a sus vecinos. 
Estas historias, tremendamente populares cuando se publicaron (cuyos lectores no se cansaban de pedir secuelas), retratan las historias familiares más entrañables y a la vez representativas de la vieja América del siglo XIX, haciendo siempre énfasis en la generosidad y la caridad que hacen tan especial la Navidad y el espíritu navideño.

 Es ya tradición que por estas fechas lea al menos un libro cargado de espíritu navideño. Canción de Navidad, Mujercitas, El regalo de los Reyes Magos o Vida y aventuras de Santa Claus son algunas de las historias que me acompañaron durante los últimos años, y en esta ocasión decidí volver a la reina del espíritu navideño (el rey es Dickens), nuestra Louisa May Alcott.
Lo primero que os quería comentar es que aunque el libro está en inglés (que yo sepa no tenemos ninguna recopilación de relatos navideños de esta autora traducidos al español), el nivel es muy básico, y no os va a costar nada si tenéis unas nociones previas del idioma.
El librito es una pequeña joya en sí mismo, viene con una edición cuidadísima y totalmente navideña que me obligó a comprarlo sin mirar atrás.
La compra ha merecido la pena porque todas y cada una de las historias que contiene me han encantado.
Son siete narraciones al más puro estilo de cuento tradicional que tratan no solo de conmover al lector sino concienciar sobre las dificultades de muchas personas y lo mucho que puede significar una buena acción por pequeña que sea.
No son cuentos impactantes ni rocambolescos, aunque la autora tiene un don para sorprender en las pequeñas cosas.A Merry Christmas es una recopilación de historias intimistas sobre personas normales de aquella época, la mayoría protagonizadas por personas que quisieron pensar primero en los demás y por último en sí mismos.
 Aunque me han gustado todas, entre mis preferidas estarían “Mrs. Podgers’ Teapot“, que narra la historia de una viuda que con la ayuda de un viejo amigo consiguen dar una Navidad especialmente feliz a un pequeño huérfano, y también “Kate’s Choice“, sobre una joven acaudalada inglesa que tras la muerte de sus padres viaja a Estados Unidos para decidir con cuál de sus parientes vivirá a partir de ese momento.
Son todas ellas historias para dejarse llevar por el espíritu navideño, que te hacen recapacitar y sobretodo tratar de ser un poco mejor, o al menos de pensar más en los demás.
“A merry Christmas, Mother!” and everybody echoed the words in a chorus of goodwill that went straight to the heart
Quizás hay quien piense que estos son cuentos para niños, cursis y blandengues, pero sinceramente no me importa. Estas pequeñas historias de gente empeñada en realizar buenas acciones en Navidad siempre consiguen enternecerme más que ninguna otra, y además, me parecen la lectura perfecta para acompañar de un buen chocolate caliente y una manta por estas fechas.
Desde luego, yo lo he disfrutado mucho, y espero hacerme con los demás libros de la colección poco a poco.

Título original: A Tree Grows in Brooklyn
Autor: Betty Smith
Publicada en: 1943
Transcurre en: Brooklyn (1912)
Género: Costumbrista, autobiográfico
Corren los años veinte del siglo pasado y descubrimos a la pequeña Francie Nolan leyendo sentada en la escalera anti-incendios  de su casa, a la sombra de un árbol que solo crece en los barrios más pobres de las grandes ciudades. Poco a poco, la mirada se aleja de la chiquilla para abarcar a la estrafalaria familia Nolan, que malvive en un barrio de Brooklyn. Conoceremos así a sus padres, a su hermano y a la entrañable tía Sissy, que usa a los hombre para aplacar sus instintos maternales.
Francie crece rodeada de los libros que tanto le gustan y pronto empieza a preguntar y a pedirle a la vida algo más que un triste acomodo en la mediocridad. De esas hermosas y tercas ganas de saber nace Un árbol crece en Brooklyn, una novela donde cualquier detalle de la vida doméstica revela un mundo hecho de apuestas y deseos, donde los personajes son tan próximos que nos duelen sus dolores y donde el sueño americano cobre por fin peso y color.
Aún no me voy de Estados Unidos, y es que la lectura de “La edad de la inocencia“, una novela publicada en los años 20 pero ambientada en 1870 la acompañé en todo momento con “Un árbol crece en Brooklyn“, ambientada en los años 20 y publicada en los 40. Estas dos novelas consiguieron trasladarme a ambientes opuestos pero cercanos en tiempo y en lugar, y en cierta manera a hacerme una idea específica de las desigualdades y los cambios radicales que ya tuvieron lugar en Norteamérica antes de la Segunda Guerra Mundial.

Y hablando de la IIGM, ¿Sabéis que Un árbol crece en Brooklyn fue una de las novelas más vendidas de aquella época y que más leyeron los soldados estadounidenses camino o de vuelta de Europa o el pacífico? ¡Si hasta aparece en Hermanos de sangre!

Por entonces Un árbol crece en Brooklyn gozaba de un éxito meteórico aunque a día de hoy haya quedado un poco relegado al olvido injustamente.

Bien es cierto que no es una novela que se deba recomendar a la ligera, porque es muy particular, de esas que te gustan o no, no hay medias tintas.
No tiene una trama lineal, ni siquiera parece tener una verdadera trama, sino que es una historia que nos llega a través de recuerdos,anécdotas, detalles que van creciendo hasta conformar la historia de Francie Nolan y su familia.
Al principio, al menos a mi, me costó meterme en la novela, precisamente por este carácter anecdótico que tiene, y porque no podía comprender o sentirme identificada con los personajes, pero eso no tarda en desaparecer.
Francie no solo es un personaje maravilloso, sino también una narradora espectacular que logra meterte de lleno en su historia y hacerte sentir prácticamente lo mismo que ella siente por los suyos.
Según avanzamos en la lectura, la historia va creciendo sobre sí misma,  Francie va madurando y su forma de entender el mundo va cambiando. Pasa de mostrarnos todo absolutamente todo lo que ve, a analizarlo con detalle.
La pobreza, la desesperación, la muerte… pero también la esperanza, las risas, los sueños. Es un libro que guarda muchísimos sentimientos encerrados y parece que mientras lo leas vayan despegándose de sus páginas para quedarse contigo.
Francie se pasa toda la novela meditando, reflexionando sobre su vida y la de los demás, sobre qué es bueno y qué no, sobre cómo son las personas y porqué… y todas esas reflexiones nos llegan y nos hacen preguntarnos innumerables cosas de nuevo, como si volviéramos a ser adolescentes o niños hambrientos de respuestas.

Esto podría ser toda una vida—pensó—. Trabajar ocho horas al día forrando alambres para ganar dinero para comer y pagar el sitio donde dormir, para continuar viviendo para volver a forrar más alambres. Hay gente que nace y vive sólo para llegar a esto. Claro que algunas de estas muchachas se casarán con hombres que llevan la misma existencia. ¿Qué ventaja sacan? Tener a alguien con quien conversar durante las contadas horas libres entre la salida de la fábrica y el momento de dormirse.

Es una historia muy emotiva pero también tiene tanta delicadeza y sentido del humor, que nunca llega a volverse excesiva o asfixiante a pesar de las situaciones por las que tienen que pasar Francie y su familia.

Su narración es más bien circular, plagada de detalles y de situaciones que nos van mostrando el alma de los personajes y del propio Brooklyn, sin seguir un camino determinado, como ocurre en nuestra vida diaria, llena de picos, y con un final, que le da un sentido al principio.

Aunque me ha costado un poco, he terminado adorando esa manera de narrar de Betty Smith, tan cercana y sincera, mientras que todos sus personajes han logrado destacar por ser tan reales, complejos, llenos de defectos y de sueños. Además de Francie, es su madre el personaje que más he llegado a admirar. A admirar de verdad, por ser una mujer tan fuerte y que da su vida por sus hijos de esa manera.
Aunque esta es una historia de una familia y unos personajes, se nos da a entender que es la historia de cualquier familia en aquel tiempo en Brooklyn. Una época de pobreza, en un barrio de trabajadores e inmigrantes que luchaban cada día por tener una vida medianamente digna, y que muy pocas veces conseguían.
El cariño que la autora siente por ese Brooklyn que ya no existe es otra de las cosas que se te quedan grabadas cuando finalizas la novela.
—En el mundo no hay otro lugar como éste —dijo Francie.
—¿Como cuál?
—Como Brooklyn. Es una ciudad mágica, no es real.
—Es como cualquier otra.
—¡No! Yo voy todos los días a Nueva York y Nueva York no es lo mismo. Fui una vez a Bayonne a visitar a una de mis compañera de oficinas que estaba enferma. Y Bayonne no es lo mismo. Brooklyn encierra misterio. Es como, sí, como un sueño. Las casas y las calles no parecen reales… y la gente tampoco.
Esta es una de esas pocas novelas dejan un pequeño vacío tras de sí. De esas que exigen unos días antes de ponerte con la siguiente lectura, para extender las sensaciones y recuerdos un poquito más, y que de hecho, gana con el tiempo y el reposo. No voy a recomendarla a la ligera, como decía al principio, porque se que no es una lectura del gusto de todos, pero sí que os recomiendo que le deis una oportunidad.
Es una novela enternecedora, sencilla y emotiva. Un libro para degustar con calma y que logra aportarte mucho más de lo que imaginas cuando comienzas la lectura.

Autor: Wilkie Collins
Título original:  The Woman in White
Publicada en: 1860
Transcurre en: Inglaterra en la época victoriana
Género: Misterio, intriga

Walter Hartright se traslada a Limmeridge para dar clases de dibujo a Laura, una joven rica heredera sobrina del barón Frederick Fairlie. Poco antes de irse, tropieza con una misteriosa dama vestida de blanco que le habla de Limmeridge y de su propietaria fallecida, la señora Fairlie. Desde el principio Walter siente una gran atracción por Laura, quien está prometida con sir Percival Glyde, que solo busca arrebatarle su herencia. Solo se interpone en su camino la misteriosa dama de blanco. La dama de blanco, inspirada en un hecho real y publicada originalmente por entregas en una revista dirigida por Charles Dickens, ha constituido un éxito ininterrumpido de ventas en todas las lenguas. Todo ello se debe a una trama argumental magníficamente desarrollada, que envuelve al lector en una atmósfera de misterio e intriga.

 ¡Por fin! Desde el año 2012 que esta novela reposaba apaciblemente en mi estantería sin que le hiciera el menor caso. La compré en su día en un arrebato, de aquella emergía mi amor por Charles Dickens y pensé yo que tratándose de su amigo y coetáneo, me tendría que gustar.
Pero los años fueron pasando y cierto es que las 800 páginas de mi edición a veces hacían que no estuviera en mis prioridades lectoras más apremiantes.
Bueno, pues que no os pase como a mi. La dama de blanco será una novela larga, pero es también apasionante, tanto, que cuesta dejar de leerla una vez empiezas.
Como es la primera novela que leía de este autor no sabía qué me iba a encontrar, aunque admito que tenía miedo de que fuera demasiado “policiaca” para mi gusto. Ya sabéis que la novela negra y el género de misterio tienden a aburrirme.
Pero Collins hace magia mezclando multitud de géneros en una sola historia, introduce romance, misterio, thriller, drama y toques de comedia aquí o allá.
Para empezar, lo primero que llama la atención es que estamos ante una novela que narra los acontecimientos con voces muy distintas, de una manera que me recordó enormemente a Drácula (que se publicaría unos cuantos años después), y que llena la lectura de sobresaltos, siempre deseando saber cuándo cambiará el narrador, quién será y cuál será su punto de vista.
Todo el misterio que se va desentrañando y que nos va anunciando el narrador desde la primera página logra mantenernos en vilo durante toda la historia, aunque en mi opinión peca un poco hacia el final, a la hora de resolver todos los cabos sueltos, de volverse un tanto pesada con tanta explicación minuciosa.
Aún así, ese solo es el tramo requetefinal, todo lo demás mantiene un tono ágil y sobretodo enormemente entretenido.
La historia da un par de giros y siempre logra sorprender al lector, y creo que está muy bien hilada de principio a fin… pero al final si hay que destacar algo de esta novela, son sus personajes.
Reconozco que hay algunos que son los “típicos” de las novelas victorianas, como Walter Hartright (el clásico héroe buenazo) y Laura Fairlie (la damisela en apuros a la que a veces me daban ganas de zarandear). Pero por suerte también cuenta con otros que están lejos de ser personajes planos o estereotipados. Mis preferidos (como, imagino, los de todo el mundo) fueron Marian Halcombe y el fascinante conde Fosco.
¿Cómo no dejarse llevar por la fuerte personalidad e inteligencia de estos dos personajes que avasallan a todos los demás a su paso?
Me ha gustado mucho la manera de presentar a los personajes y las situaciones de Collins, aunque tengo que decir para los que lo comparan con Dickens que Dickens juega en otra liga .
Pero es que ¿Quién puede alcanzar la liga del señor Dickens? (ya salió la fangirl).
Pero volviendo a Collins… También me ha gustado mucho esa atmósfera gótica que tiene toda la historia, cómo nos introducen cada vez más y más en un ambiente cerrado y asfixiante, tan bien descrito que consigue llegar a agobiarte mientras lo lees.
Es una de esas raras lecturas que logran transmitir muy bien los sentimientos de sus personajes y trasladárselos al lector.
Además de todo esto, hay que agradecer al autor toda la molestia que se toma en cuanto a todos los detalles legales que aparecen en la novela, consiguiendo hacernos comprender un poco mejor la trama.
Como decía antes, La dama de blanco es sobretodo una novela de misterio enormemente entretenida, plagada de giros y personajes sorprendentes que consiguen mantenernos pegados a la novela durante horas.
Me cuesta entender las reseñas que la tildan de historia aburrida o demasiado plana.
A mi me enganchó desde la primera página, y eso que ya os digo que el misterio es uno de mis géneros menos preferidos.
Sin duda recomiendo la lectura de La dama de blanco a todo el mundo, es un clásico que no cuesta nada leer, que en ningún momento se hace pesado y que logra mantener la atención del lector en todo momento.
Puede que no sea una obra maestra de esas que logran traspasarte y quedarse contigo media vida, pero sin duda, es enormemente amena, y además cuenta con personajes tan fascinantes que personalmente voy a tardar en olvidar.

Autor: Thomas Hardy
Título original: Far from the Madding Crowd
Publicada en: 1874
Transcurre en: Inglaterra
Género: Costumbrista, drama, romance

Bathsheba Everdene, una muchacha con una sonrisa «de las que sugieren que los corazones son cosas que se pierden y se ganan», hereda, a la muerte de su tío, la mayor granja del pueblo de Weatherbury. Tres hombres rondan a esta joven propietaria, «fuerte e independiente», que sin duda está en situación de elegir: el pastor Gabriel Oak, empleado suyo tras un desafortunado intento de independizarse, y que padece con silencioso aplomo su diferencia de posición; el hacendado Boldwood, un rico y maduro solterón, algo oscuro y poco delicado, pero capaz de amar con una intensidad imprevisible; y el sargento Francis Troy, apuesto, acostumbrado a los favores del mundo, conquistador. Bathsheba puede elegir, pues, y elige… aunque en poco tiempo habrá de descubrir que ha renunciado «a la sencillez de su vida de soltera para convertirse en la humilde mitad de un indiferente todo matrimonial».

Siempre me había dado miedo leer a Thomas Hardy. Es un autor famoso por sus novelas trágicas, de esas que dejan poco espacio para la esperanza.
Antes de darle una oportunidad a alguno de sus libros me animé con una miniserie que adaptaba Tess, la de los d’Urberville, a ver si me daba el empujón final… ¡Error! Me pareció una historia tan triste y dramática que no me atreví a probar a este autor… hasta hoy.
Fue la película, al final (ahora mismo en nuestros cines) la que hizo que quisiera incluir esta historia en mi reto adelántate a la peli, después de tantas vueltas, la espera ha merecido la pena con creces
Bien es cierto que esta es (según los entendidos) la novela más optimista de Hardy (y eso que drama tiene para dar y tomar), y eso ayuda a que podamos disfrutar de la lectura en todo momento.
La historia de Lejos del mundanal ruido nos lleva una vez más a la Inglaterra rural, esa que tenía los días contados, en la que los arrendatarios, pastores y campesinos vivían alejados de las grandes ciudades, con sus ruidos, ajetreos y modernidades.
Así, se nos describe con un ritmo pausado este mundo rural destinado ya a desaparecer.
La protagonista es la rebelde y caprichosa Bathsheba, de carácter fuerte e independiente, lo que la distancia de la mayoría de heroínas victorianas.
En lo que sí coincide con otras heroínas es en esa belleza arrebatadora que es el origen de todas sus alegrías y tristezas. Tres hombres rondan a Bathseba y van a marcar su juventud.
Tengo que decir que para empezar, he disfrutado mucho con esta lectura. Me recordaba a veces algunas de mis victorianas preferidas, como son Elizabeth Gaskell o las Brontë, con esos personajes fuertes, situaciones repletas de carga emocional, la crítica social y esa prosa tan cuidada y descriptiva, sin dejar de resultar apasionante.

Aunque se trata de un libro de unas 600 páginas, es increíble el ritmo que tiene, que hace que aún sin ocurrir grandes cosas, siempre tengas ganas de avanzar en la trama y leer el próximo capítulo.

Lejos del mundanal ruido es una historia llena de pasiones (cercana a veces al melodrama), muy victoriana, pero a la vez con ese apartado más costumbrista en el que vemos retazos de la vida de los trabajadores del campo y de las vidas que llevaban.
He disfrutado especialmente de ese ritmo pausado y descriptivo de la historia, Hardy tiene una manera de narrar cuidada y preciosista que no llega tampoco a ser recargada, algo que se agradece mucho en un clásico.
También me ha encantado ver a estos personajes crecer y equivocarse, es muy sencillo amarlos u odiarlos, pues son terriblemente humanos, quizás por ello es tan fácil sentirte identificado o implicarte con personajes y tramas.
Y aunque quizás en esta novela prima más el desamor, la historia de amor me ha encantado (y ya sabemos todos que yo para las tramas románticas soy muy especial, no me vale cualquier cosa…).
En conclusión, Lejos del mundanal ruido me ha sorprendido muy positivamente, es un libro muy enmarcado en la época en la que se escribió, con personajes y situaciones que quizás nos queden lejanas, pero con una historia tan bonita y tan bien narrada que se rompen totalmente todas las barreras del tiempo y el lugar.
Una novela para disfrutar. Me ha gustado tanto que no me apetece nada devolver el ejemplar que he cogido prestado de la biblioteca…


Autor: Henry James
Género: Tragicomedia, Histórica
Publicada en: 1886
Transcurre en: Boston
Publicada en España por: DeBolsillo, Penguin
Otras novelas del autor reseñas : Gabrielle de Bergerac, Los papeles de Aspern, Otra vuelta de tuerca

En torno a un asunto característico de la época, los movimientos sufragistas en la sociedad de Boston del último cuarto del siglo XIX, James dibuja con extraordinaria precisión y sutileza de matices el juego de relaciones entre dos singulares psicologías femeninas. Al indudable valor literario del texto se le añade su trascendencia histórica, pues se trata de uno de los primeros retratos del feminismo político y quizá del primer estudio minucioso de una relación amorosa entre dos mujeres

Las bostonianas es, sin duda, la novela central de mi ciclo sobre las Sufragistas, un clásico de la literatura que narra los inicios de este movimiento desde la experiencia de un hombre que vio su nacimiento y evolución pasar ante sus ojos.

Se podría decir que esta es la primera novela larga de Henry James  que leo. Sus historias cortas me habían gustado, me resultaban entretenidas y amenas, aunque si os soy sincera, ninguna llegó a emocionarme.
Lo que no esperaba encontrarme en  Las bostonianas era una historia tan enormemente densa.
Admito que las primeras 150 páginas se me hicieron un poco cuesta arriba, me costó habituarme al estilo del autor, que expone una prosa muy descriptiva, una ausencia de diálogos alarmante y ni siquiera nos da respiro con puntos y a parte.
Aún así, pasado el primer “susto” la psicología de los personajes (la clave de esta novela) acaba por atraparte.
Y es que Las bostonianas teje lenta pero firmemente la descripción de tres personajes enfrentados e irremediablemente unidos. Dos mujeres y un hombre. Ellas, del norte, progresistas y que luchan por los derechos de la mujer. Él, del sur, anclado en el pasado, irónico, mordaz y sobretodo retrógrado.
Nunca queda claro “de parte de quién” se pone James. Y al final las cosas no son tan sencillas como parecen al principio, pues una de las mujeres, Verena, termina siendo la excusa para esa lucha entre las ideas más enfrentadas de Basil y Olive.
Desde luego llama la atención el ingenio inagotable de James para ridiculizar todo lo que ve, cada personaje, situación y lugar, y esa ironía sardónica es lo que más me ha hecho disfrutar de la lectura.
No diría que es un libro divertido (como insisten muchos en describirlo) pero es tremendamente ingenioso.

Las bostonianas es sutil pero aguda, hay citas totalmente memorables, personajes muy humanos, imperfectos, crueles y conmovedores, pero no es en absoluto ligera, lo que hay que tener en cuenta antes de ponerse con ella.
El ambiente que se describe en la novela es completamente opresivo, con unas normas sociales y unos comportamientos que a día de hoy nos pueden resultar absurdos e incluso a veces llegan a desesperar, pero de alguna manera esta ambientación es la que consigue que nos metamos en ese universo tan distinto al nuestro y al final logremos comprender a sus personajes.
Tardé mucho en comprender a Olive, pero con el tiempo terminó mostrándoseme como un personaje apasionante… No así me ocurrió con Basil (detestable en extremo) o la propia Verena.
Respecto al tema que nos interesa para el ciclo, las sufragistas, esta novela resulta la mar de interesante aunque no llega a profundizar en el movimiento, y de hecho tiende tristemente a ridiculizarlo.
Aún así podemos sacar muchas cosas del libro, y he disfrutado especialmente esas reuniones descritas entre el grupo íntimo de Olive, planeando, dialogando y probando discursos.
Muy interesante la confronación de la vieja europa con América, y esa constante pelea por ver quién es más progresista o quién entiende mejor el movimiento.
Aquí el autor con voz de Olive reconoce lo avanzado que estaban las europeas, pero siempre sale a relucir la supremacía americana.
Así que en conclusión, Las bostonianas es un libro que me ha resultado extraño, porque aunque en todo momento tuve la sensación de que no estaba pasando nada y en ocasiones se me hacía demasiado lenta, tampoco podía parar de leer, y los personajes están tan bien descritos que consiguen producirte todo tipo de sentimientos contradictorios.
La recomiendo si os interesan los novelas de personajes o el tema de las sufragistas, yo estoy muy contenta de haberla leído, aunque no se vaya a convertir en mi novela preferida.


Autor: Stefan Zweig
Título original: Reise in die Vergangenheit
Publicada en: 1929
Transcurre en: Alemania/ México
Género: Drama

Reto:Adelántate a la peli

Otras novelas del autor: Carta de una desconocida, María Antonieta, Momentos estelares de la Humanidad

Viaje al pasado (llamado también por su autor «Resistencia de la realidad» y publicado por Acantilado en el volumen La Mujer y el Paisaje) narra la historia del reencuentro, al cabo de muchos años y en un mundo definitivamente nuevo, de dos seres que se amaron y que creen amarse aún. Separados por la Gran Guerra antes de poder objetivar su amor, se encuentran ahora inmovilizados por la resistencia a poder llevarlo adelante, tan fuerte es la carga del pasado. Propio del mejor Zweig, en esta vibrante historia de un amor imposible, el lector encontrará el hechizo inolvidable de su autor para evocar los sentimientos a través del gesto y el detalle.

 Viaje al pasado es mi primera lectura de Stefan Zweig, ese autor que puebla las librerías con multitud de libritos (relatos cortos en su mayoría) editados por Acantilado.
Me apunté esta novela, más que nada porque me llamaba la atención su adaptación y me pareció una buena incorporación para mi reto “Adelántate a la peli“. Me alegro mucho de haberme animado a darle una oportunidad, porque aunque realmente no haya sido una lectura de esas que te enamoran o te rompen los esquemas, sí que ha sido una para saborear y disfrutar de cada palabra.
Porque más allá de la historia y los personajes, se nota cuando hay detrás un buen escritor, como ocurre en este caso.
Prueba de ello es que así, de primeras, la sinopsis no me atraía lo más mínimo… estoy un poco saturada (un poco mucho) de romances fuera del matrimonio y de amores pasionales, y no cogí el libro con muchas ganas.
Pero como decía, Zweig es un maestro con las palabras, y no tardas en olvidarte de la sinopsis, que no hace más que narrar una serie de hechos, que sí, ocurren en el libro, pero que están lejos de ser el centro de esta historia.
Esta es una historia que logra envolverte en una atmósfera muy particular, nostálgica y soñadora, que sin dejar de relatar hechos duros y difíciles (la Primera Guerra Mundial pasaba por allí, por ejemplo…) o de mostrarnos situaciones reales, nos lleva a el mundo interior de los personajes. La acción deja de tener importancia y todo se recrea a través de recuerdos, sentimientos, sueños, y deseos ocultos.
Viaje al pasado está narrado en primera persona. A través de Ludwig conocemos al resto de los personajes, y nos hacemos una idea de cómo son, más que por nosotros mismos, por lo que él nos da a entender.
Es un libro muy evocador, que narra un romance sin un ápice de cursilería ni tampoco piedad. Una historia fresca por lo realista, por esa primera persona tan esclarecedora y sobretodo por las palabras tan bien puestas y elegidas por su autor.
También es importante el lugar en el que transcurre la acción, ya que se nos traslada a una Alemania aún poderosa y a punto de convertirse en algo decadente.
Pero al final, más allá de todo, esta es una obra muy intimista, de personajes, sueños y recuerdos trastocados.
Los sentimientos y las relaciones entre los personajes son aquí el plato principal y el que deja mejor sabor de boca.
Viaje al pasado es una historia, que si bien no me ha marcado, sí que me ha hecho disfrutar mucho de cada una de sus páginas, y me ha recordado en algunos momentos a otra lectura muy nostálgica como fue “Divorcio en Buda” de Sándor Márai.
Literatura intimista, realmente hermosa, que transmite mucho con muy poco.

Autor: Elizabeth Taylor
Título original:  Palladian
Publicada en: 1946
Transcurre en: Inglaterra
Género: Costumbrista, drama

La joven Cassandra está sola en el mundo después de la muerte de su padre. Cuando llega a Cropthorne Manor como institutriz de la pequeña Sophy, la desgastada mansión y las decadentes estatuas de la propiedad son exactamente como esperaba. Y Marion Vanbrugh es el dueño ideal: viudo, austero, distante, y aficionado a la literatura griega. Marion y Cassandra se sienten atraídos el uno por el otro, pero esta no es una novela del siglo XIX y Marion no es el único inquilino de la mansión. Está Tom, irascible y descontento; Margaret, embarazada y voraz; la inepta tía Tinty y la excéntrica y dominante Nanny.

La señorita Dashwood es un libro que sorprende. La contraportada nos promete una historia con aires Austenitas, pero es imposible no ver el claro homenaje a “Rebeca“, y la atmósfera recuerda más a las Brontë que a Jane Austen.
La historia es extraña, los personajes peculiares, los giros argumentales sorprendentes, la prosa de la autora deliciosa.
La señorita Dashwood nos presenta la típica historia de la joven huérfana inocente, carente de experiencia y demasiado soñadora que de pronto debe ganarse el pan trabajando de institutriz en una desoladora mansión propiedad de un viudo rico.
No es nada nuevo, y sin embargo según vamos pasando las páginas, algo en la manera de narrar de Taylor nos absorbe por completo.
No son necesariamente los personajes, ni la historia, quizás sea esa atmósfera peculiar.
Este no es un libro romántico, es más bien escabroso en algunos puntos, realista y triste en otros muchos.

En los libros, la muerte es el capítulo triste, y luego uno pasa la página y sigue leyendo. Pero en la realidad no es posible dejarla atrás tan fácilmente. Persiste, como una especie de paréntesis pesado que viene entrecomillado al final de todo lo que sucede…

Esta es una novela en la que no pasan grandes cosas, y aún así la autora logra mantenernos intrigados desde el principio hasta el final.
La narración es sorprendentemente fluida, saltando de un personaje a otro, con capítulos cortos, párrafos pequeños pero contundentes.
Como decía al principio quizás lo que más me haya gustado de esta historia haya sido su atmósfera, pero me ha maravillado también la capacidad de Taylor para introducirnos en las mentes de sus protagonistas.
En muchos casos La señorita Dashwood parecía más una radiografía de la mente humana, con sus demonios, desilusiones y fantasías, más que esa novelita corta y ligera que promete desde fuera.
Porque no nos engañemos, ligera tampoco es. De hecho, a mi en muchos casos me ha parecido profunda y os aseguro que me ha dado bastante en que pensar.

Dicen que nada te puede arrebatar los recuerdos, pensó sorprendida. Pero la amargura lo cambia todo, los convierte en algo distinto. Así que cuando uno ha probado la amargura, se pierde todo.

En conclusión, La señorita Dashwood no es lo que parece. Es una novela distinta a todo, que ofrece un argumento manido y explotado y le da la vuelta como un calcetín. Es una obra cortita pero que en mi caso me ha hecho reflexionar y me ha impactado bastante más de lo que esperaba.
Sin duda tengo que hacerme con más obras de esta sorprendente autora…
Pd. La edición de Ático de los libros me encanta, manejable, bonita, suave.. 🙂

Autor: Mark Twain
Ilustrador: Atak 
Título original: The Mysterious Stranger
Publicada en: 1916 (obra póstuma)
Transcurre en: Austria (1590)
Género: Ficción, drama
Editorial: Libros del zorro rojo

En el año 1590, en una pequeña aldea austriaca, tres jóvenes que jugaban en el bosque se encontraron con un misterioso forastero. Cuando le preguntaron su nombre, con sencillez respondió: «Satanás».

Creo que esta es la primera fotoreseña que aparece en este blog, no suelo hacerlas, más que nada porque soy una perezosa, pero si hay un libro que merezca una fotoreseña es este.
Ocurrió en el año 1590, durante el invierno.
Austria estaba muy lejos del mundo, dormida; allí aún reinaba la Edad Media y prometía quedarse para siempre.
Así comienza un relato cargado de simbología y metáforas, en el que Mark Twain trata una y otra vez de desentrañar la naturaleza humana.
Contada a modo de anécdota o cuento, pero de esos cuentos escalofriantes cargados de misterio y terror… como los de antes, de esos que te provocan pesadillas.
Twain nos presenta así a Satanás, un ángel al que nombraron en honor a su tío, el famoso ángel caído. A través de este peculiar personaje vamos a asistir a un terrible espectáculo en el que se nos mostrará toda la mezquindad, crueldad y falta de compasión que nos define como especie, vamos  a ver a través de los siglos las guerras y la destrucción que hemos provocado, la envidia, miedo y estupidez de pobres y ricos, sabios e ignorantes.

El hombre se hizo de barro, yo mismo lo vi crear. Yo no estoy hecho de barro. El hombre es un museo de enfermedades, un hogar de impurezas; llega hoy y se va mañana; empieza como barro y se marcha como hedor; yo soy de la aristocracia de los imperecederos.

Los análisis (o más bien puñaladas) que hace el autor de la raza humana están cargados de amargura, pero también de sardónica ironía. Es una lectura que conlleva cierta empatía con el lector, este no es un relato para evadirse, si no para más bien lo contrario.
Una de las cosas que más me ha gustado de El forastero misterioso, es precisamente esa capacidad que tiene para hacerte reflexionar sobre lo que has leído y los temas que trata, aún bastante tiempo después de haber terminado la lectura.
Es una obra compleja pero a la vez accesible, pues su lectura es fluida y ágil.
Una novela, al fin y al cabo que se lee demasiado rápido, pero a la que hay que volver.
La otra mitad de la historia la componen las fascinantes ilustraciones de Atak, que creo que en este caso elevan la obra a un nivel aún superior.
El artista va en este caso mucho más allá del acompañamiento, amplificando todo el sentido de las palabras de Twain.
Esas figuras retorcidas y desproporcionadas, los trazos bruscos y sobretodo el excepcional colorido hacen de este pequeño volumen una auténtica obra maestra.
Otra cosa que me ha encantado es ver los guiños que nos suelta Atak por medio de sus ilustraciones, acercándonos la narración a nuestros días, con imágenes de guerras cercanas o cuadros trascendentales en nuestra Historia.
En conclusión, El forastero misterioso es de por sí un relato impactante y soberbio, cargado de crítica y que alimenta la reflexión, pero en esta edición de Libros del Zorro Rojo acompañado por las ilustraciones de Atak, alcanza otro nivel.

Autora: Virginia Woolf
Título original: Orlando: A Biography
Publicada en: 1928
Transcurre en: Inglaterra, época isabelina-Siglo XX
Género: Fantasía histórica
Editorial: Alianza

Novela difícilmente clasificable llena de andanzas, de encanto y de maravillosa extrañeza, ”Orlando” narra los avatares a lo largo de más de trescientos años de quien empieza siendo un caballero de la corte isabelina inglesa y acaba siendo mujer en el siglo XX. Producto en parte de la ambigua pasión de Virginia Woolf (1882-1941) por Vita Sackville-West y antecedente singular del realismo fantástico, la historia de su protagonista, ambientada siempre en sugerentes escenarios e impregnada por la particular obsesión de su autora por el transcurso del tiempo, se desliza como un deslumbrante cuento de hadas ante los fascinados ojos del lector.

Orlando es la segunda obra que leo de Virginia Woolf tras la imprescindible Una habitación propia. Me da miedo el hecho de que todo el mundo la considere su novela más accesible y ligera cuando, seamos sinceros, a mi se me ha hecho bastante densa.
A pesar de que es un libro relativamente corto se me ha hecho largo, y reconozco que hay partes que me ha costado disfrutar. Es imposible no admirar la prosa de esta autora, el ingenio que demostraba escribiendo y la ironía que desprendía en cada una de sus oraciones, pero también es cierto que hubo partes de este libro en que me costaba mantener los ojos abiertos.
Mi parte preferida sin duda, tiene lugar en el primer tercio del libro, cuando Orlando es aún un hombre que vive en plena corte isabelina, sus desventuras amorosas y locuras me divirtieron mucho al principio, pero después pasé con ella más de un altibajo.
En realidad la historia es de por sí fascinante, pues se trata de una biografía imaginada (que toma de referencia a la amante de la propia Woolf; Vita Sackville-West) irónica y crítica con el género, que nos hará recorrer Inglaterra desde el siglo XVI hasta principios del XX.
Para mi, la parte realmente interesante del libro llega cuando Orlando se transforma en mujer, y comienza a descubrir las diferencias abismales en el trato de sus contemporáneos, lo que le lleva a tener que comportarse de un modo completamente distinto al de su yo masculino.
Este trasfondo de la historia que nos está diciendo todo el tiempo que el género realmente no importa (o no debería importar), es sin duda, lo que más me ha gustado de Orlando.
Al final la obra en sí misma es un canto a la libertad, y eso es imposible dejar de pasarlo por alto.
Como digo, es una de esas novelas que he llegado a apreciar más por lo que significan o por lo que nos hacen pensar que por lo que la he disfrutado durante la lectura.
Reconozco que aún habiéndose atragantado alguna parte, otras me han parecido sencillamente maravillosas.
Así que, por supuesto, recomiendo Orlando, quizás no era lo que me esperaba, pero es una obra tan original y trascendental, que todo el mundo debería darle al menos una oportunidad.

Autor: Alexandre Dumas
Título original: Le comte de Monte-Cristo
Publicada en: 1844/45
Transcurre en: Marsella, París, Roma (1814–1838)
Género: Aventura, Histórico
Editorial: Mondadori
Edmond Dantés es un joven marinero, honrado y cándido, que lleva una existencia tranquila. Quiere casarse con la hermosa Mercedes, pero su vida se verá arruinada cuando su mejor amigo, Ferdinand, deseoso de conquistar a su prometida, le traicione vilmente. Condenado a cumplir una condena que no merece en la siniestra prisión del castillo de If, Edmond vivirá una larga pesadilla de trece años. Obsesionado por su inesperado destino, dejará de lado sus convicciones en torno al bien y al mal, y se dedicará a tramar la venganza perfecta.
Historia transida de densidad moral y cívica, El conde de Montecristo es, hoy como ayer, una novela amena, iluminadora y fascinante en sus múltiples dimensiones.
¡Y aquí tenemos el mastodonte del verano! No sé vosotros pero yo siempre me reservo al menos un tocho para leer en verano. El año pasado fue La pequeña Dorrit, el anterior Cartas de Jane Austen.. y así hasta el infinito. Libros que rondan las mil páginas y que aún teniendo muchas ganas de leerlos siempre imponen un poco dado su volumen.
Bien, pues El conde de Montecristo es un clásico mastodóntico que es misteriosamente liviano, entretenido y absorbente.
Sacudiros el miedo de encima porque esta historia es de esas que una vez empezada no puedes soltar hasta llegar a la última página.
Como ya sabréis, la historia sigue a Edmond Dantés, un joven al que tienden una terrible trampa de la que tras lograr escapar comenzará a trazar una complejísima venganza sobre todos los que estuvieron implicados.

Solo el que ha experimentado el colmo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es preciso haber querido morir para saber cuán buena y hermosa es la vida.

El conde de Montecristo es por tanto la historia de una venganza, una venganza que me ha hecho disfrutar de lo lindo, especialmente por lo increíblemente bien desarrollada que estaba la trama, por las sorpresas y los giros que da la historia. Y todas esas tramas, sus personajes, historias y cada uno de los pequeños detalles que aparecen terminan encajando increíblemente bien, atándose y sin dejar nada al azar. ¿Cómo es posible? No lo sé, pero así es.
Es una novela de aventuras, intriga, Histórica… Tiene un poco de todo y sabe cómo dejar al lector siempre con ganas de más.

La historia está dividida en varias partes muy diferenciadas, siendo seguramente la que tiene lugar en el castillo de If la más inolvidable de todas ellas.
Dumas logra manejar a la perfección los sentimientos del lector, alcanzando niveles increíbles de empatía con Edmond Dantés y el resto de personajes…
Según avanza la trama toma otros derroteros, se vuelve más rebuscada y sorprendente, pero siempre brillante, logrando maneter el equilibrio entre la acción y la reflexión, haciendo una crítica constante y poniéndonos una y otra vez en la tesitura de imaginar qué hubieramos hecho nosotros en el lugar de los personajes.
¿Nos dejaríamos llevar por la venganza, el odio, la codicia, la locura o la pasión? ¿Podríamos mantenernos fieles a nosotros mismos y justos en situaciones tan extremas? Este tipo de cuestiones que surgen de la lectura creo que son las que logran alejar completamente esta historia del mero entretenimiento en la que se la sigue encasillando.
Hay en este libro personajes inolvidables como Noirtier,  Danglars,  Morrel o Haydeé, pero a pesar del protagonismo cada vez más coral, hay un nombre que nos persigue como al de los propios protagonistas, sobre el que giran todos los acontecimientos; El conde de Montecristo.

Los reinos de los reyes están limitados, por montañas, por ríos, por cambios de costumbres, o por diversidad de lenguaje. Mi reino es grande como el mundo, porque no soy italiano, ni francés, ni indio, ni americano, ni español; soy cosmopolita. Ningún país puede decir que me ha visto nacer. Dios sólo sabe qué tierra me verá morir.

Mil cien páginas no son suficientes para conocer completamente al conde, y quizás te quedas al final con ganas de seguir buceando entre una mente como la suya, pero al fin y al cabo al final, ahí está la gracia, porque Montecristo es enigmático, maquiavélico, astuto, incomprensible a veces, odioso y admirable al mismo tiempo.
La historia, como los personajes, está llena de contrastes, y a pesar de que la esencia de la novela es plenamente trágica, hay espacio para la redención y esperanza, y creo que esas luces que se aprecian entre las sombras  son otra de las cosas que más me he apreciado.
En conclusión, El conde de Montecristo es mucho más de lo que parece, una historia maravillosa y a la vez una aventura épica que te lleva a conocer lo mejor y lo peor de la raza humana, con la que viajarás desde Roma a París y en la que conocerás a bandoleros, asesinos, marineros, contrabandistas y princesas.
Aunque quizás no entre a formar parte de mis novelas preferidas (posiblemente porque me ha faltado un punto de implicarme al 100×100 en la historia o con los personajes como me ocurre con otros autores como Dickens o Austen) no puedo más que quitarme el sombrero ante el señor Dumas y la enormidad de su historia.

Autor: Elizabeth von Arnim
Título original: The enchanted April
Publicada en: 1920
Transcurre en:Inglaterra, Italia
Género: Costumbrismo, comedia
Editorial: Alfaguara
Un lugar encantador donde acudirán cuatro mujeres inglesas, hartas y aburridas, escapando de la rutina. Allí, en primavera y en pleno Mediterráneo, conversan, viven y descubren los mejores matices de su sensibilidad, oculta por la monotonía cotidiana. Y todo empezará a cambiar, quizá para siempre.Esta comedia de Elizabeth von Arnim, una de las escritoras más leídas de principios del siglo XX, brinda tanto placer y fascinación hoy como entonces.

Abril encantado fue la lectura que seleccionamos en el Club Pickwick para que nos acompañara durante el mes de julio (ya os advierto que el de septiembre lo pasaremos con Hijas y esposas♥ ). La propuesta no podía ser más acertada para comenzar los meses del verano y las vacaciones, una lectura relajada, divertida y perfecta para desconectar.

Abril encantado nos presenta a cuatro mujeres rotundamente infelices, que viven en una Inglaterra gris y desapacible. Hartas de sus vidas, de sus maridos y de la terrible lluvia inglesa, deciden alquilar una villa en la bella Italia para pasar el mes de abril.

Y así comienza una historia en la que  nuestras protagonistas se redescubrirán a sí mismas y aprenderán a disfrutar de nuevo de la vida gracias a la belleza y la paz que las rodea.
Aunque la lectura no es de las que impacte precisamente, o permanezca mucho tiempo en nuestra memoria, sí que tiene algo especial.
La autora demuestra una capacidad sorprendente para trasladarnos a ese paisaje italiano repleto de belleza y a imbuirnos por esa atmósfera como de cuento de hadas.
Quizás la lectura no es lo que me esperaba, y creo que esto le ocurrió a muchos miembros del club, que se sintieron decepcionados con la novela.
Carece de esa ironía realmente afilada o de la diversión que promete la sinopsis del libro.
Además, el final peca de ser terriblemente apresurado, con algún que otro emparejamiento absurdo.
Aún así,  es una historia que he disfrutado simplemente dejándome llevar.
Quizás lo que más me ha gustado ha sido esa descripción que se hace de nuestras protagonistas, y es que al principio, al margen de Lottie (que siempre me encantó), las demás me resultaron insípidas o directamente desagradables, pero gracias a un inteligente intercambio de narrador en el que podemos meternos en los pensamientos de estas cuatro mujeres, terminamos comprendiendo y apreciándolas a todas.
Y eso es lo importante, porque al final Abril encantado no es una comedia, es una novela de personajes, de esas encantadoras y benévolas, con toques de humor y deliciosamente bien escritas.
No me habrá cambiado la vida pero me ha hecho pasar unas buenas horas de lectura,  que a veces es justo lo que te pide el cuerpo.


Autor: Robert Louis Stevenson
Publicada en: 1886
Transcurre en: Londres
Género: Terror, suspense
Editorial: Cátedra

Durante toda su vida, Robert Louis Stevenson estuvo obsesionado con la dualidad de la naturaleza humana, entendida como una lucha entre la razón y el instinto, entre el bien y el mal que habitan en cada uno de nosotros. Los personajes de su “extraño caso”, el desafortunado doctor Jekyll y su malvado «alter ego» Hyde, personifican esa dualidad humana en un extraordinario relato de terror, intriga y ciencia ficción.

Señoras y señores, comienza el ciclo de Halloween por todo lo alto, con un clásico entre los clásicos; El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
¿Quién no ha escuchado hablar nunca de este clásico del terror? ¿Quién ha logrado saltarse alguna adaptación, retelling o artículo basado en esta mítica historia? Es bien difícil, pues se trata de una novela que ha trascendido de la misma manera que Drácula o Frankenstein, y que ha sufrido de la misma manera que ellos el paso del tiempo, viéndose reducido hoy a una especie de emoticono del terror.
Lo primero que me sorprendió de El Dr. Jekyll y Mr. Hyde fue su tamaño. Es un librito de unas 100 páginas, en las que desarrolla una trama cercana a veces al misterio, el thriller o el terror, pero siempre caracterizándose por su suspense.
La novela no deja de ser un debate sobre el bien y el mal o sobre el ser humano en sí mismo, y su verdadera naturaleza, pero el estilo no es reflexivo sino directo.
Ya digo que esa narración cargada de suspense me hubiera hecho disfrutar de lo lindo si no hubiera conocido la historia de principio a fin antes de comenzar la lectura… ¡Una pena! Aún así es un libro que me ha gustado, quizás no tanto como esperaba, es cierto (expectativas, queridas enemigas), pero que recomendaría a todo el mundo sin dudar.

La niebla seguía extendiendo sus pesadas alas sobre la húmeda ciudad, donde los faroles de gas brillaban como carbunclos; y abriéndose paso entre aquellas agobiantes y algodonosas nubes caídas, la procesión de la vida seguía su curso en la ciudad a través de sus grandes arterias con el sordo ruido de un lejano vendaval.

 Me encanta la atmósfera que se recrea, ese sucio y escalofriante Londres, de callejuelas estrechas, maleantes en tabernas y bruma siniestra cargada de secretos. Poco a poco todo ello nos va envolviendo hasta que sin darnos cuenta estamos encogidos en nuestra habitación conteniendo el aliento.
Hasta ese punto alcanza la magia de Stevenson.
Como decía al principio, la única pega que le podemos poner a esta obra es que su trama y trasfondo sea tan terriblemente conocido.
Eso, quieras que no, hace que pierda un poco el misterio que esconde. Aún así, no deja de ser enormemente interesante por esa reflexión que trae consigo, esa atmósfera y por supuesto, por conocer al auténtico e inimitable Dr. Jekyll, personaje fascinante donde los haya.
Me da la impresión de que El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde es una de esas lecturas que no tardaré en volver a leer, y quizás degustar con renovado interés.


Autora: Angela Carter
Publicada en: 1979
Género: Fantasía, terror, retelling
Editorial: Penguin
Editorial española: Sexto piso

La cámara sangrienta es una colección de diez relatos explícitamente basados en cuentos de hadas, en especial, de Charles Perrault, pero también de Jeanne Marie Leprince de Beaumont, del folclore europeo, e incluso de la radionovela, con claras influencias de la narrativa del Marqués de Sade.
Su autora afirmó que se sentía impelida a escribir «cuentos góticos, cuentos crueles, cuentos de terror, narrativas fabulosas que tratan directamente del imaginario del inconsciente».

Hace ya bastante tiempo que descubrí esta recopilación de relatos macabros de Angela Carter que últimamente parece estar en boca de todos. La decisión de leerlo para Halloween ha sido la acertada, y tendréis que perdonarme porque hoy no reseñe un clásico, aunque creo que esta obra puede ser considerada ya un clásico moderno perfectamente.

Mi primera recomendación es que os hagáis con la edición en español. Cuando yo me compré The Bloody Chamber no sé si es que aún no se había publicado o simplemente es culpa de mi empanada habitual, pero no tenía ni idea de la existencia de la preciosa edición de Sexto Piso.

La edición de Penguin que yo tengo también es una joyita, pero os recomiendo que si no tenéis un nivel de inglés bastante alto no os hagáis con ella porque os puede pasar como a mi, y que la lectura se haga a veces un poco cuesta arriba.
Aún a pesar de mis dificultades, tengo que decir que he disfrutado muchísimo de la lectura de estos 10 relatos que he ido degustando poquito a poco, calándome con su atmósfera a cada paso, metiéndome cada vez más en ese mundo oscuro y terrorífico que reimaginó la autora.
Y es que Angela Carter tiene una manera muy especial de escribir, de alguna manera consigue no solo sorprender con sus historias sino que recrea una atmósfera de cuento gótico que casi parece que nos golpea al comenzar la lectura.

If I had found some traces of his heart in a file marked: Personal, perhaps, here, in his subterranean privacy, I might find a little of his soul. It was the consciousness of the possibility of such a discovery, of its possible strangeness, that kept me for the moment motionless, before, in the foolhardiness of y already subtly tainted innocence, I turned the key and the door creaked slowly back.

Todas las historias tienen algo especial aunque probablemente mis preferidas sean “The bloody chamber”, “The Lady of the House of Love” y “The Erl-King”. Aún así, me cuesta elegir, Carter reinventa de manera magistral cuentos tan manidos como La bella y la bestia, Caperucita roja o Barba Azul dándoles un toque totalmente original, y además también se atreve con historias de vampiros o mitos de la naturaleza.
 Nuestras protagonistas siempre son mujeres, y no son simples víctimas sino que toman partido y cambian la historia con su valentía y fuerza. Casi todas las historias tienen una carga sexual importante y la brutalidad está a la orden del día. Aún así, cada cuento es poesía y delicadeza, aún en los momentos más tenebrosos las palabras fluyen de manera elegante, y también hay espacio para el afecto y el amor.
  La ambientación es muchas ocasiones opresiva, angustiosa y perturbadora,  como buen relato de terror, pero jamás pierde de vista su origen de cuento. Y hablamos de los cuentos originales en los que nada era infantil.
En fin, diez relatos inolvidables, que logran absorberte y fascinarte, narrados con una delicadeza y también una brutalidad sorprendente.
Es una pena, que como digo, haya cosas que me haya perdido por culpa de mi inglés algo macarrónico… pero no hay problema, es la excusa perfecta para poder releerlo, esta vez en español.

Be he alive or be he dead
I’ll grind his bones to make my bread


Autora: Mary Shelley
Publicada en: 1818
Género: Terror, fantásico
Editorial española: Austral (Singular)

Recogido de entre los hielos del Ártico, Víctor Frankenstein cuenta su vida y su tragedia al capitán Walton: Cómo descubrió el secreto para dar vida a la carne muerta y cómo creó el monstruo que después se rebeló contra él y al que ahora persigue. La historia de Frankenstein, llevada al cine por primera vez en 1931, se convirtió a partir de entonces en uno de los referentes imprescindibles del mundo moderno.

¡Queridos lectores! Hoy, con el Día de todos los santos, el ciclo de Halloween toca a su fin, ¿Y qué mejor manera de hacerlo que con un clásico del terror como es Frankenstein?

Mañana tocará cierre de ciclo, valoración y reflexión general, pero hoy, hablemos de ese monstruo verde y gigantesco que ha poblado la imaginación de la humanidad desde su creación (mucho antes de que existiera Hulk).
Para empezar, Frankenstein ¡No es verde! De hecho, Frankenstein no es quien nosotros creíamos…
Oh, dios mío. Os aseguro que me llevé una verdadera sorpresa al descubrir que “la criatura” que Shelley describe en su novela no era ni verde ni tenía tornillos saliéndole de la cabeza.
De hecho, la autora lo describe de una manera tan superficial que creo que pocos coincidiríamos con la imagen que tenemos de la criatura en nuestra cabeza. Y eso no deja de ser interesante, porque este monstruo es terror, es pánico, es el pecado y la deformidad, la desesperación y la maldad, pero sobretodo es la perfecta representación del hombre.

 ¿Era entonces un monstruo, un error sobre la Tierra, un ser del que todos los hombres huían y a quien todos los hombres rechazaban?

Nuestro querido Victor Frankenstein en cambio, es un dios compungido y aterrado, carcomido por la culpabilidad. Esta idea, la de un dios que rechaza su creación creo que es lo más maravilloso que tiene la novela. ¿No os da para pensar?
A mi mucho.

Frankenstein es un libro que me ha gustado mucho, en algunas partes ha llegado a cautivarme incluso y además, creo que resulta una lectura rápida y accesible. El narrador salta de un punto de vista a otro en varias ocasiones, tan pronto la voz es la de Capitán Walton con esas cartas que escribe sin cesar, como pasa a la dramática voz de Victor como se traslada a la torturada y mil veces más interesante de la criatura.
Es cierto que es una novela plenamente gótica, con ese dramatismo absoluto, esas grandes pasiones y pecados…pero ¿Qué tiene eso de malo?
Casi se pueden escuchar las olas rugir con violencia mientras lo lees, o ver esas cuartitos iluminados con las velas que crean enormes sombras, siempre tenebrosas y terribles. Mary Shelley, a sus 18 años ya era una maestra en recrear atmósferas terroríficas.
Aún así el libro no da miedo. Aunque naciera como un cuento gótico terrorífico, creo que va mucho más allá, y sin duda las reflexiones que nos brinda la criatura sobre la raza humana son perlas de auténtica sabiduría que hay que atesorar.

¡Creador insensible y despiadado…! Me otorgasteis sensaciones y pasiones, y luego me arrojasteis al mundo para desprecio y horror de la humanidad

Lo que más me ha gustado de Frankenstein sin duda es la cantidad de debates que provoca, y es que no se vosotros, pero para mi fue imposible ponerme de acuerdo conmigo misma. Algunas veces despreciaba a Victor y otras a la criatura, en muchas ocasiones los comprendía y me daban lástima, pero no fui capaz de llegar a una conclusión sobre cual de los dos personajes era más cruel.
 Frankenstein es un gran clásico que hay que leer. Es una suerte que como Drácula, su historia haya llegado a nuestros días cercenada y ridiculizada, porque así la lectura resulta muchísimo más sorprendente e impactante.
A mi me enganchó desde el principio, y aún sabiendo muy bien lo que iba a ocurrir, no podía parar de leer… Seguramente la culpa principal la tenga la criatura, un ser que me atrajo desde el primer momento, que provoca tanto horror como admiración, y que al final se convierte en el verdadero corazón de la novela.
En fin, una novela que junto a Drácula, se ha convertido en mi favorita de los clásicos de terror.


Autora: Hannah Kent
Género: Suspense, Histórica
Publicada en: 2013
Transcurre en: Islandia, siglo XIX
Publicada en España por: Alba (Contemporánea)

Ritos funerarios es una novela de suspense y de pasiones íntimas con el trasfondo del paisaje helado de la Islandia del siglo XIX. Agnes, acusada del brutal asesinato de dos hombres espera la hora de su ejecución, y es confinada en la granja de un matrimonio y de sus dos hijas. Horrorizada, la familia ni siquiera quiere hablar con ella. Tan solo el joven ayudante de un pastor intenta comprenderla y salvar su alma. A medida que sus conversaciones progresan y el invierno deja su huella, el dilema se afianza: ¿fue Agnes culpable o no de los terribles hechos de que la acusan?

Hace ya mucho tiempo que quería hablaros de este libro. No es un clásico, es cierto, pero su ambientación me da la excusa perfecta para poder reseñarlo en este blog.
Y es que la acción nos traslada a un paisaje desconocido para muchos de nosotros, como es Islandia en pleno siglo XIX.
 Ritos funerarios es un libro del que se ha hablado demasiado. Hay una especie de murmullo que nos impide darle una oportunidad a la historia sin una opinión preconcebida… que si lo joven que es la autora, que si el éxito de su primera novela, que si lo bien que está escrito, que si los clichés que tiene, que si gran investigación, que si se nota que es un trabajo para la universidad… En fin, que es demasiado famoso para su propio bien. Pero si podéis, hacer un esfuerzo para olvidar todo esto y así introduciros en la trama sin prejuzgar, algo indispensable para disfrutar de la lectura.
Los recuerdos van y vienen como nieve suelta en el viento, o son un coro de fantasmas hablando unos por encima de los otros
Ritos funerarios es una historia intimista, intronspectiva, dura e impactante.
Es también una novela absorbente. Yo la devoré en tan solo tres días, y eso es algo que no me pasa mucho…
Conocemos la historia a través de dos puntos de vista muy diferenciados, una primera persona en la que conocemos los pensamientos y sentimientos de Agnes, sus penas, miedos y también su historia, y otra en tercera persona en la que el círculo se abre para conocer a esas personas que la acompañarán durante los meses previos a que se aplique el duro peso de la ley en su caso.
 Esos pasajes entrecortados y terribles en los que saboreamos la soledad y desesperación de Agnes impactan, y probablemente los mejores momentos de la novela tengan que ver con ellos.
Aunque sin duda el corazón de la misma es la relación que Agnes establece poco a poco con la familia, y ese entendimiento final, tanto tiempo negado, el que realmente rompe el corazón del lector.
 O al menos el mío lo rompió en mil pedazos.
Me ha destinado al infortunio, y aunque he hecho todo lo posible, he sido pasto una y otra vez del desastre; el destino me ha clavado su cuchillo hasta la empuñadura.
Ritos funerarios es una novela muy fría, en la que la ambientación es primordial. Es una de esas pocas historias en las que el escenario y paisaje son un personaje más, y además de presencia protagónica. A través de esos paisajes fríos y desolados nos acercamos a Agnes, a su propia soledad y tristeza. También es un libro cálido, porque los personajes acaban demostrando la calidez de sus corazones una y otra vez, por mucho que traten de evitarlo.
En cuanto a trama y género, en Ritos funerarios nos encontramos con un poco de todo. Thriller, misterio y novela Histórica… de tal manera que te atrapa desde el principio porque necesitas saber qué le ocurrió a Agnes y cómo terminó en la situación en la que se encuentra… Así, poco a poco se va desentrañando su historia y sin que te des cuenta estás perdido entre sus páginas.
 A pesar de que es una novela que me ha encantado, y ha sido para mi una lectura fascinante y espeluznante a partes iguales, también tengo que advertir que es un libro muy particular. No puedo recomendar a Hannah Kent como recomiendo a Charles Dickens, por ejemplo, esta no es una historia para todos los gustos
Hay quien no logrará adentrarse en la atmósfera que la autora recrea bellamente, o no podrá comprender a Agnes, habrá quien se fije demasiado en sus carencias lingüísticas o a la que la historia le sabrá a poco y viejo.
Porque esta es de esas historias íntimas y personales con las que tienes que conectar, ya no con los personajes sino con el propio libro y ese ambiente opresivo, que te deja sin respiración pero que te impide dejar de leer.
Así que sí, Ritos funerarios me ha gustado muchísimo por algo que va más allá de las palabras y es muy difícil de explicar porque es algo intangible.
Quizás a vosotros no os conmueva la historia de Agnes, ni os revuelva por dentro, ni siquiera os sorprenda, pero estoy segura de que os dará que pensar, y eso ya de por sí es una de las principales virtudes que puede tener un buen libro.

 

Autor: Leopoldo Alas Clarín

 

Publicada en: 1884
Transcurre en: Vetusta (Oviedo)
Género: Novela realista

La gran novela del XIX español. Considerada la obra cumbre de Clarín y de la novela española del siglo XIX, es además uno de los máximos exponentes del realismo costumbrista. La acción se centra en Vetusta (muy identificable con Oviedo), donde Ana Ozores se casa con el antiguo regente de la Audiencia de la ciudad, Víctor Quintanar, hombre bondadoso pero maniático y mucho mayor que ella. Viéndose sentimentalmente abandonada, Ana Ozores empieza a ser cortejada por el donjuán provinciano Álvaro Mesía. Para completar el círculo, el canónigo magistral D. Fermín de Pas (confesor de Ana) también se enamora de la regenta y se convierte en inconfesable rival de Mesía. Un gran retablo de personajes secundarios, retratados por Clarín con inmisericorde ironía, completa el paisaje humano de la novela.

Y finalmente retomo mi reto España de época, que tenía un poco abandonado. La Regenta es uno de los clásicos que siempre me he visto en la obligación de leer pero nunca me había animado a hacerlo… No solo por el lugar que ocupa en la Literatura Española, sino porque es una novela muy presente aún hoy para todos los asturianos (presente en calles, plazas e incluso bares).
No os voy a engañar. La Regenta es un clásico de los “difíciles”, de esos por los que cuesta un poco entrar y que en ocasiones se hacen demasiado densos. Pero a la vez es una novela impactante por esa habilidad de Clarín para escribir y sobretodo para describir.
Que quede claro, La Regenta es una novela de PERSONAJES. Así, en mayúsculas. Tenemos muy poca acción, la historia no es lineal, apena avanza, es más bien como una red que va abarcando toda la ciudad y a sus habitantes en su día a día.

“Esto de la sabiduría es un complemento necesario. Seré sabio. Afortunadamente, tengo energía —tenía muy buenos puños— y a testarudo nadie me gana, y disfruto de un pulmón como un manolito (monolito, por supuesto). Sin más que esto y leer La Correspondencia, seré el Hipócrates de la provincia.”
Hipócrates era el maestro de Platón, maestro al cual nunca llamó Sócrates Trabuco, ni le hacía falta.

Hasta los secundarios más secundarios están retratados de manera genial, y sobretodo totalmente reconocible. Una cosa muy importante en esta novela es el humor. Clarín se acerca muy peligrosamente a la auténtica comedia en la mayoría de los capítulos, mientras describe personajes y situaciones absurdas. Y eso es una de las cosas que más he disfrutado de La Regenta, ese humor tan ingenioso no solo me ha hecho sonreír, es que ha hecho que me ría a carcajada limpia.
Aunque hay muchísimos personajes en esta novela, el personaje alrededor del que pivotan todos los demás es (obviamente) la propia Regenta, nuestra Anita Ozores. Una mujer atrapada en una vida llena de prohibiciones y de tabúes que la están volviendo loca (de aburrimiento).
Aunque la situación de la protagonista no deja de ser interesante, la verdad es que es el personaje con el que menos he conectado de toda la novela. Lo admito, me tenía muy harta Anita con sus que sí/que no, con sus crisis religiosas y sus traumas varios.
Yo prefiero quedarme con otros como el grandísimo Frígilis, con todas sus locuras, con Visitación, por ser mucho más humana que Ana, con la escandalosa Obdulia o el propio Quintamar, con sus ridiculeces y su obsesión por el teatro incluidas.

Cuando había estreno de algún drama o comedia muy aplaudida en Madrid, en el palco de Ronzal se discutía a grito pelado y solía predominar el criterio de un acendrado provincialismo, que parecía allí lo más natural tratándose de arte. No había salido de Vetusta ningún dramaturgo ilustre, y por lo lo mismo se miraba con ojeriza a los de fuera. Eso de que Madrid se quisiera imponer en todo, no lo toleraban en la bolsa de Ronzal. Se llegó en alguna ocasión a declarar que se despreciaba la comedia porque los madrileños la habían aplaudido mucho, y “en Vetusta no se admitían imposiciones de nadie”, no se seguía un juicio hecho. La ópera, la ópera era el delirio de aquellos escribanos y concejales.

La novela no se cansa de reírse de Vetusta con muchísimo acierto, tanto que  es imposible no ver esa vena carca y clasista que describe Clarín en sus páginas,  por las calles de Oviedo, aún hoy en día.
Para mi La Regenta ha representado en mi vida lectora lo que fue el año pasado Los Miserables. Una lectura larga (unos dos meses he echado entre una cosa y otra) y espaciada, con altibajos, que a veces se me hacía cuesta arriba pero que otras disfrutaba enormemente. Pero el resultado es dificil de describir. Es una novela que te marca de alguna manera. A mi me ha impactado la pluma de Clarín, me ha fascinado su humor, pero sobretodo sus inolvidables personajes, tan increíblemente humanos.
En otras palabras, es una novela que me ha gustado mucho, y me gusta aún más según van pasando los días y va quedando el poso del recuerdo.
Reconozco que puede hacerse pesada, y sus casi 800 páginas tienen mucha reflexión y poca acción. No es uno de los clásicos fáciles, no es Austen o Dickens, pero creo que es una novela que todo el mundo debería leer (al menos en este país). Hace un análisis de LO NUESTRO que es completamente reconocible en nuestros días, no es una radiografía solo de Oviedo, si no de la cultura española, de lo que somos y de porqué nos van las cosas como nos van…. eso sí, con humor. Con mucho sentido del humor.

A los dieciocho años se le ocurrió que quería ser desgraciada, como las heroínas de sus novelas, y acabó por inventar un tormento muy romántico y muy divertido. Consistía en figurarse que ella era como el rey Midas del amor, que nadie podía quererla por ella misma sino por su dinero, de donde resultaba una desgracia muy grande, efectivamente. Cuantos jóvenes elegantes, de buena posición, nobles o de talento relativo, se atrevieron a declararse a Olvido, recibieron las fatales calabazas que ella se había jurado dar a todos con una fórmula invariable “El amor no era su dote”; no creía en el amor.

*La mayoría de ilustraciones que aparecen en esta entrada pertenecen a Eduardo Ortiz


Hoy os traigo otra reseña, pero en este caso de una novela gráfica, que creo que es la primera que hago para este blog.
¡Espero que no os marchéis solo por leer la palabra “novela gráfica” porque sería un GRAN error!
Como ya sabéis este mes de diciembre estoy metida a tope en mi ciclo de Sufragistas, y tengo que decir que aunque es un tema que me apasiona, me está costando encontrar buen material sobre este movimiento.
De momento he leído dos novelas relacionadas con él; Las bostonianas y Ángeles fugaces, ninguna de las dos fue lo que yo esperaba, de la última ni siquiera haré reseña porque no me gustó prácticamente nada, pero ya os hablaré de ella a final de mes.
Por suerte tenían Sufragista en mi biblioteca, porque al final ha resultado ser una de las lecturas que más he disfrutado en este ciclo.
Esta es una novela gráfica que os gustará aún si no estáis familiarizados con el formato de los cómics. Su lectura es fácil, el dibujo realista y la narración casi cinematográfica.
Esta es una historia que tenía que ser contada más allá de su formato. Como decía más arriba, me ha costado encontrar libros o películas que narren de manera interesante (y no como si un libro de texto se tratase) la historia de las sufragistas, encontrando un punto medio entre los datos reales y la ficción, pues bien, esta novela gráfica lo ha conseguido a la perfección.
 Me ha gustado mucho porque durante su lectura, realmente sentía que estaba aprendiendo más cosas sobre el movimiento, su nacimiento, radicalización, sobre las principales figuras del sufragismo…. y a la vez, tenemos ahí tramas y subtramas que ahondan en personas (algunas reales y otras ficticias) contadas de manera más novelada, con sus problemas y sueños, que hacen que el interés no decaiga nunca.
Me ha gustado mucho que todo esté contado desde el punto de vista de Sally (personaje ficticio), una mujer trabajadora, sin familia ni estudios que poco a poco se va haciendo a sí misma, y va creciendo con el mismo Movimiento Sufragista, primero viéndolo con admiración para después terminar con cierto desencanto. También a través de sus ojos conocemos y comprendemos mejor a personajes tan míticos como la Señora Pankhurst.
 El final me ha resultado terrible, de esos que te dejan con una desazón al comprender lo poco que se conoce de las sufragistas, y la escasa importancia que se les da hoy en día. 
Creo sin lugar a dudas que este es uno de esos cómics imprescindibles para ayudarnos a comprender a unas mujeres que lo dieron todo por luchar contra la injusticia, y en unos momentos en los que lo tenían todo en su contra.
Ojalá os animéis a leerlo, creo que es una de esas lecturas que apenas nos requieren esfuerzo, cuyas páginas vuelan ante nuestros ojos pero que nos dan mucho para reflexionar y aportan cierta sabiduría escondida entre sus dibujos.

¿Quién iba a imaginar que podría ir peor? “Por su naturaleza una mujer está tan incapacitada para votar como un conejo”

Vuelvo a mencionar el dibujo para decir que lo considero perfecto para esta obra, realista y muy expresivo. Además, me ha encantado el uso del color, siempre muy cuidado, con ese blanco y negro roto por el púrpura o el rojo.
En conclusión, una obra altamente recomendable, aún si no os gustan los cómics, o el tema no os llame la atención de primeras.

Luces de bohemia


Autor: Valle-Inclán
Género: teatro, esperpento
Publicada en: 1920
Transcurre en: Madrid
Estreno: La obra, bajo el título de Lumières de bohème, se estrenó en el Palais de Chaillot de París el 21 de marzo de 1963, con dirección de George Wilson e interpretación de Bruno Balp.

Max Estrella, un poeta miserable y ciego, protagoniza la obra. A partir de esa figura real trasciende la anécdota del fracaso y la muerte de un escritor venido a menos. Se convierte en una parábola trágica y grotesca de la imposibilidad de vivir en un país deforme, injusto y opresivo, como es la España de la Restauración.

Me he tomado bastante prisa para comenzar con mi reto España de época, porque nos conocemos, y llevo toda la vida dejando las cosas para el último día, y luego pasa lo que pasa, claro.
Luces de bohemia es una de esas obras que es difícil que en algún momento no te toque leer, en el instituto o en la facultad (si eres de letras) suele ser de cabecera. Yo por alguna razón la he ido sorteando hasta ahora. Una obra que se lee en un ratito corto pero que emociona durante mucho tiempo.
Luces de bohemia nos traslada a un Madrid grotesco, y a través de su carismático protagonista, el épico Max Estrella,  vamos conociendo todas las sombras de la sociedad española de la época.
Es una obra rápida de leer, ácida, divertida pero triste, enormemente irónica… Vamos, como a mi me gustan las obras de teatro.
Sus diálogos son cortos y sus personajes inolvidables.
Realmente es una obra que te ayuda no solo a comprender cómo eran las cosas en aquel tiempo si no también como eran las personas, y como seguimos siendo. Los temas que trata Valle-Inclán son muchos, la muerte, la religión… pero en realidad la obra es una crítica mordaz a todo y a todos.

No soy una GRAN aficionada al teatro, no me apasiona aunque tampoco es que me aburra como la poesía, lo disfruto de vez en cuando, pero para mi no hay nada como la novela. Por eso me sorprende tanto que me haya gustado hasta tal punto esta obra, quizás porque tiene algo de novelesco, incluso los pequeños fragmentos descriptivos de las acotaciones son mucho más interesantes que los acostumbrados.
Será porque Valle-Inclán logra que con sus descripciones y diálogos, no que te imagines a los personajes, si no que los VEAS.

Sorprende mucho que para ser una lectura “obligada” sea tan placentera. Todo es picaresca, desfachatez, corrupción… las situaciones más estrafalarias se suceden acompañadas de los personajes más bizarros, y  la vez son los personajes más españoles que uno se pueda encontrar, y bajo la capa de esas situaciones absurdas es fácil encontrar el trasfondo triste, la queja constante que estaba haciendo el autor en esta obra.
Espero que los que no conozcáis Luces de bohemia os acerquéis a ella en algún momento. Está muy lejos de encontrarse entre esas obras clásicas complejas, aburridas y llenas de metáforas.
Esta obra es directa y a pesar de tener casi un siglo de edad, es completamente cercana a nuestra sociedad actual, desde la problemática hasta el vocabulario.
Luces de bohemia está aún muy viva a día de hoy, cautivadora y sencilla, a mi me ha calado mucho más de lo que esperaba.
Absurda, irracional, divertidísima.
Tenéis que darle una oportunidad, creedme, Max os va a encantar.



Título original: To Kill A Mockingbird
Autora: Harper Lee
Publicada en: 1960
Transcurre en: Alabama (durante La Gran Depresión)
Editorial: Zeta Bolsillo

Jean Louise Finch evoca una época de su infancia en Alabama (EE. UU), cuando su padre, Atticus, decidió defendes ante los tribunales a un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca. Matar un ruiseñor muestra una comunidad dominada por los prejuicios raciales, la desconfianza hacia lo diferente, la rigedez de los vínculos familiares y vecinales, y un sistema judicial sin apenas garantías para la población de color.

El otro día empezaba con mi reto España de época, y me he dado prisa para no dejar atrás el de Adelántate a la peli 2.0. Matar a un ruiseñor es una de esas novelas norteamericanas que son considerados auténticos clásicos modernos, un libro que obtuvo enorme éxito y repercusión cuando se publicó y que aún hoy sigue contando con muchísimo prestigio por aquella parte del mundo. Por esta parte, no tanto. La mayoría conocemos sobradamente la película (de la que hablaremos luego), pero el libro es, en general, un gran desconocido. Una pena, porque se trata de una obra maestra.
Algo me pasa con la literatura americana (y sobretodo la del siglo XX), que al principio siempre me cuesta conectar con sus historias. Con Matar a un ruiseñor me pasó lo mismo. Es un libro dividido en dos partes, y recuerdo que la primera no hizo mucho más que entretenerme… estaba bien, pero tampoco le veía la gracia.
Pero AY. Señores y señoras. La segunda parte es una genialidad. No pude dejar el libro hasta que lo terminé, y cuando dejaba de leerlo me encontraba pensando en él. Sufrí una reacción muy parecida con El Gran Gatsby, ¿Os acordáis?
Lo primero que sorprende de este novelón es que está contado desde la perspectiva de un par de niños. Yo no había visto la película, pero aún así sabía de sobra que la trama giraba en torno a un juicio. Así que imaginaros mi sorpresa cuando me encontré que del juicio… poco, muy poco. Los principales protagonistas son dos niños, y hermanos; Scout y Jem, a través de sus ojos vamos conociendo no solo a su admirable padre, si no la mentalidad de el tiempo y lugar que les tocó vivir.
La autora, con su ironía y su conocimiento intrínseco de todos sus personajes nos va ganando con cada página, hasta que llega un punto en que parece que tú también formas parte de ese pueblo y palpas su opresión tanto como Atticus o Calpurnia.
Matar a un ruiseñor es un libro que te da lecciones constantemente, y que logra hacerlo sin petulancia ni  crítica interesada, si no con la naturaleza del observador desencantado.
El tema principal del libro es la injusticia racial en la América sureña, mostrado como un mal que va mucho más allá de las apariencias y que está arraigada a las entrañas de la sociedad.
No es, a pesar de lo dura que resulta, una novela deprimente. En todo momento, el estilo narrativo de Lee, irónico, optimista, infantil… hace que tengamos suspiros para reponernos de los desoladores acontecimientos sobre los que vamos leyendo. Y a pesar de estos grandes temas, lo principal es esta historia de estos dos hermanos. Scout y Jem, atrapados en este mundo que tienen que aprender a entender y asumir. Desde luego, los personajes son una maravilla. No quiero enrollarme mucho, pero… ¡Atticus Finch! El padre de Scout y Jem es uno de los mejores personajes de la literatura, así os lo digo. Mi amor por él tan solo puede ser equiparado al de el ENORME Boo Radley. Y de éste no os digo nada porque sería pecado. Tenéis que descubrirlo por vosotros mismos.

En fin, probablemente uno de los mejores libros que lea este año (Sí, se que estamos en febrero aún). Uno de esos que te marca tanto por su historia como por sus personajes, y además nos enseña unas cuantas lecciones que a más de uno le vendría bien aprender.


 

 

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