La capacidad de sugestión de Fumiko Enchi (Los años de espera y Máscaras femeninas)

Fumiko Enchi fue una escritora japonesa, de las más reconocidas de la Era Showa (1926-1989), pero en España su nombre nos es prácticamente desconocido. No es que los literatos del País del Sol Naciente sean especialmente populares en nuestro país pero en los últimos años han comenzado a despuntar cada vez más nombres como Murakami, Tanizaki o Soseki en las librerías.

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Y sin embargo Fumiko Enchi sigue aún olvidada y desatendida, a pesar de ser una autora muy reconocida en su país, habiendo ganado por Los años de espera el prestigioso premio Noma (que también ganaron autores como Murakami, Kawabata o Kenzaburō Ōe). En España tan solo se han publicado esta novela y Máscaras femeninas, sus dos obras más conocidas…  ambas lograron cautivarme de tal manera que necesitaba dedicarle al menos una entrada a esta fantástica autora.

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La manera de escribir de Fumiko Enchi me recuerda a Yasunari Kawabata y a Junichirō Tanizaki, logra desconcertarte y recrear atmósferas como el primero, y narrar tan increíblemente bien como el segundo.

Sus libros son breves, directos, críticos y evocadores. En ellos la mujer siempre tiene un papel primordial, ellas son las verdaderas protagonistas de esas historias intrigantes, terriblemente sugerentes y a veces incluso estremecedoras que teje esta autora con tantísima habilidad.

Os recomendaría empezar con ella por Los años de espera, una novela además, sencilla y asequible incluso para quienes no están acostumbrados a la habitualmente pausada narrativa japonesa. 

Situada a finales del siglo XIX narra la historia de Tomo, una mujer que por su situación y posición debe asumir las infidelidades de su marido e incluso proporcionarle concubinas en silencio. Poco a poco, las humillaciones van haciendo mella en ella y devastando su familia. Es una historia con personajes sumamente interesantes, y sobre todo crítica por esa total inmunidad con la que los hombres controlaban las vidas de las mujeres (y que aún siguen haciendo en muchos y tristes casos). La novela tiene ciertos giros en los que la autora consigue intrigar al lector y atraparlo para que no deje de leer. Es una novela muy bella y sin duda, de las dos que he leído de la autora, mi preferida.

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Máscaras femeninas es un libro diferente, más oscuro y perturbador, que se asienta en un entramado de secretos que componen toda la novela.

Aquí nuestras protagonistas son Yasuko, una joven y bella viuda y Mieko, su suegra, una mujer culta y también viuda. Dos hombres enamorados de Yasuko serán las víctimas de las manipulaciones de Mieko, que poco a poco nos irá mostrando los oscuros secretos de la familia.

Es una novela más “japonesa”, si se me permite decirlo, con diálogos más inconexos y una trama mucho más confusa, pero a la vez enormemente  sutil y lírica.

Las dos novelas, en conclusión, me parecen enormemente recomendables, son originales y distintas, breves pero que permanecen durante mucho tiempo contigo…  Podéis encontrarlas además a un precio increíblemente ajustado y en ediciones sorprendentemente buenas.

Finalmente tenía que decir que para mi esta autora siempre irá ligada a Isa y Carol, juntas hemos descubierto y admirado a esta maravillosa autora y nos hemos lamentado de lo difícil que es encontrar más obras suyas incluso fuera de nuestro país. Ojalá eso termine cambiando, Fumiko Enchi se ha ganado su puesto en la Historia de la Literatura Universal a pulso.

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La capacidad de sugestión de Fumiko Enchi (Los años de espera y Máscaras femeninas)

Kokoro

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  • Autor: Natsume Sōseki
  • Género: Drama
  • Fecha de publicación: 1914
  • Otras novelas del autor: Soy un gato, Botchan, Sanshiro, El caminante…
  • Puntuación: ★★★★
El viento del dolor soplaba así y penetraba por los rincones del pueblo haciendo moverse a los árboles y temblar a las piedras.

La literatura japonesa siempre le pide algo al lector, es algo sencillo pero que a veces cuesta mucho conseguir, y no es ni más ni menos que  vaciar por completo la mente. Vaciarla de problemas, de asuntos personales, del trabajo y de todo lo demás para centrar toda nuestra atención en lo que tenemos delante.

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No es obligatorio, pero es conveniente tener algo más que la vista puesta en el libro… en unos instantes entrarás a formar parte del mundo de los sentidos y las sutilezas, de palabras sencillas que encierran infinidad de significados, de personajes secos que son profundos a los que no llegarás si no estás completamente dedicado a la lectura.

Kokoro pide esto más que ninguna novela japonesa que haya leído, pero eso no quiere decir que resulte una lectura densa o tediosa, al contrario, es una lectura ágil y sencilla que, eso sí, obliga a abstraerse, a concentrarse en todo lo que ocurre y sobretodo lo que se da a entender.

La historia es más bien simple, narra la amistad que se va tejiendo entre un joven estudiante y un hombre culto e instruido, al que conoceremos simplemente como sensei (profesor en japonés).

Aunque vengas a verme con frecuencia, debes sentirte solo en alguna parte de tu corazón. Yo no tengo la capacidad de arrancarte tu tristeza de raíz. Pronto tendrás que extender tus brazos hacia fuera, pronto dejarás de venir.

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En realidad el libro pasa mientras tratas de descifrar a Sensei, su manera de entender el mundo, de vivir, de amar, su filosofía… todo en él es un enigma que vamos desentrañando muy lentamente. Sensei es un hombre culto que decide ir en contra de lo que en esa época se consideraba justo y normal, un ideal representado en el padre del protagonista, completamente opuesto en ideas y comportamiento a sensei, y cuyo hijo no es capaz de respetar.

by Ito Shinsui

Kokoro nos habla de sentimientos, de culpabilidad, del individualismo (tan mal visto en Japón), de contradicciones, cambios sociales y sobretodo del alma humana.

Es una novela contemplativa, escrita con mucha delicadeza pero también con una simplicidad que llega a sorprender.

Y me ha vuelto a ocurrir una vez más lo que siempre me pasa con la literatura japonesa, y es tener esa sensación de haber leído 200 páginas en las que no pasaba nada, y a la vez pasaba todo.

Kokoro me ha dejado huella, un poso extraño que tardará tiempo en irse.

Kokoro